domingo, 24 de octubre de 2010

Medios de transporte en los Catálogos de Payá







MEDIOS DE TRANSPORTE EN LOS CATALOGOS DE PAYA.
Quiero contaros que sobre el tema : Medios de Transporte en los catálogos
de Payá, ha salido un artículo mío en la Revista Carrusel, Nº 26. Buscar pag 20
http://es.calameo.com/read/0001011189185128ce967
Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net


Estudiando el catálogo de Payá Hermanos S.A. del año 1925, en el apartado medios de locomoción puede apreciarse cómo el juguete es un fiel reflejo de la época y la sociedad en que se vive. Tartanas, barcos, coches y trenes nos hablan de cómo fueron estos medios de transporte.
Los primeros modelos son, todos ellos, con tracción a caballo bien sea uno, dos o más. Es curioso que las dos tartanas que figuran en la página primera cuyas referencias son 247 y 248, siguen apareciendo en la tarifa de precios de 1937 con un precio por docena de 7 pesetas y 5’75 respectivamente. Sin embargo las referencias 1, 2, 3, 4 y 540 ya no aparecen. Habían dejado de fabricarse. Seguro que ya habían dejado de usarse.
En la página segunda de este mismo catálogo solamente continuaba fabricándose en 1937 la referencia 341 un barco a vapor de dos chimeneas al precio de 2’50 pesetas la docena. Posiblemente los demás quedaron obsoletos.
El ferrocarril que figura en la página tercera continua en el 37 pero lo curioso del mismo es que se fabricaba a cuerda como señalan las referencias del 811 al 817 ambas inclusive. Este mismo modelo tuvo otras variantes sin cuerda referencia de la 314 a la 328. La explicación es que en Payá se asignaban las referencias del siguiente modo: los modelos sin cuerda o resorte van desde el número 1 al 599 y los modelos con resorte desde el 600 al 992. Sin embargo la firma Rico en sus tarifas nunca hizo esta distinción.
En el catálogo de 1934 Payá presenta los trenes envasados en sus propias cajas de cartón al contrario que en el catálogo del 25 donde los juguetes se presentaban sin caja alguna. Utilizaban envases de cartón con un simple cuño un tampón con la marca Payá como atestigua la caja del Bugatti que todavía no tenía litografía alguna.
Qusiera resaltar que Payá no usó litografías en las cajas hasta los años cuarenta del siglo pasado. Al principio las litografías simplemente iban pegadas en las tapas de las cajas del clásico cartón amarillo que Payá usaba en aquellos tiempos que además de la litografía seguían mostrando el tampón con el cuño de Payá y además dentro había un papelito con el número de operario responsable del control de calidad que se hacía en la sección de empaquetado.
Yo recuerdo que había un gran almacén con grandes montones de estos cartones amarillos que iban troceándose en distintos tamaños, y se doblaban hasta conseguir los muy diferentes envases que precisaban para el embalaje de cada pieza. Nada se desperdiciaba. Los pequeños trocitos que sobraban se utilizaban para anotar el control de las piezas fabricadas y allí las encontrabas siempre en los cajones que acumulaban cada juguete antes de ser envasado.
La introducción al catálogo de 1930 titulada “A manera de prólogo” encontramos las siguientes palabras: ....Esta casa en el ánimo de ir introduciendo siempre mejoras en la fabricación de sus artículos y siendo la primera que en España implantó la fabricación de juguetes por los procedimientos de engrapado y mecánico, ha conseguido con su larga experiencia y asiduidad en el mejoramiento del artículo, llegar a reunir en su fabricación una extensa colección con el mas severo escrúpulo y bajo la vigilancia de personal experto y ello desde la selección de materias hasta el acabado de las piezas que hace el que su buen funcionamiento sea la mayor propaganda, motivo por el cual están solicitados, cada día más en el mercado....... Nuestros ferrocarriles son fiel miniatura de lo auténtico; su gran solidez y estabilidad, permiten el que adquieran velocidades inconcebibles en juguetes de su categoría, lo que revela también su excelente calidad.

sábado, 23 de octubre de 2010

Locomotora Sta. Fe de Payá Hnos. S.A.

Una pieza Clasica de la Jugueteria española La Máqina “Santa Fe” de Payá en Escala “0”

PART PRIMERA
Por Raimundo Payá Molto,
President de la “ Asociación de Amigos del Juguete Antiguo de IBI”
y Jordi Botta , A.A.F.C.B.


Payá es la firma española fabricante de juguetes más emblemática, pues su ingenio mecánico, su realismo sus brillantes y acertados colores de lata litografiada impactaron en los niños a mediados del siglo pasado. También en muchos adultos de ahora, que intentan conseguirlas, si no los originales; si sus réplicas. Juguetes que aspiraron tener y que ahora son- mejor dicho: eran - relativamente asequibles.

Ha sido un privilegio poder contactar con uno de los hermanos Payá , Raimundo, “Rai” que ha protagonizado gran parte de la vida de la marca y que pienso que es muy importante recoger su testimonio directo de detalles de las fábricas- fábricas, en plural – y de los juguetes que se fabricaron.

La recogida de este testimonio directo tiene un valor histórico, tanto para los que lo protagonizaron, cómo por los niños, ahora adultos, que pudieron gozar d’ aquellos juguetes. También para aquellos profesionales dedicados a salvaguardar y a propagar este patrimonio histórico, cómo son museos, anticuarios y coleccionistas. Es por ello que quiero por una parte escribir lo que me ha relatado Raimundo y por otra hablar sobre la emblemática máquina “Santa Fe” de escala “0” de Payá y de una serie importante de complementos que la acompañaron.

Seguro que esta máquina de vapor “Santa Fe” fue la pieza reina de toda la colección de trenes de escala “0” ( i HO) de todos los trenes fabricados por “Payá” y fue con esta máquina dónde se llegó al máximo exponente de la fabricación española de juguetes a mediados del siglo pasado, tanto por la belleza de la pieza cómo también por la infinidad de vagones, edificios i demás complementos ferroviarios que formaban parte de toda la colección. ¿Por qué Payá escogió esta máquina?. Antes de contestar esta pregunta tendríamos que recordar el contexto de la época, cómo que los hermanos Payá ya eran miembros de una Asociación de Amigos del Ferrocarril y por aquellos años, ya acabada la guerra incivil, RENFE encargó a la Maquinista Terrestre y Marítima la fabricación de la máquina “Santa Fe” . No olvidemos que la Casa Payá , antes de la guerra ya sacó al mercado una máquina a resorte llamada “La Mastodonte”, también copia de un modelo real de la Compañía ferroviaria M.Z.A. (Madrid, Zaragoza, ALICANTE).

Hemos de destacar que Ismael Payá, tío de Raimundo Payá coautor de este articulo, estudió en la Escuela de Ingenieros industriales de Barcelona y tuvo un compañero, apedillado Roselló, que más tarde fue ingeniero industrial de la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona y facilitó a la Casa Payá los planos de la maquina “Santa Fe” . La Casa Payá, en agradecimiento regaló al hijo del Sr. Roselló un automotor rojo. Actualmente aún vive la esposa del Sr. Roselló, la Sra. Conchita que tiene 98 años.


Cómo he dicho, Raimundo es un testimonio excepcional que me contó la historia de esta máquina, quién la diseñó y dónde se empezó a fabricar. Realmente se quiso hacer una pieza extraordinaria, que imitase al máximo posible una máquina de la época y que fuese también emblemática de toda la larga colección de trenes. Tenia que ser una pieza que incitara a completarla con vagones, accesorios y edificios ferroviarios. Raimundo me comenta que cuando se diseñó esta máquina fue con el más riguroso secreto para salvarla del espionaje industrial que ya existía en Ibi, cómo eran de las casas RICO y “Juguetes y Estuches” El modelo fue desarrollado en 1947 por el padre de Raimundo junto con el técnico Enrique Pérez ( uno de sus hijos continua en la Industria juguetera con la marca “Pequetren”) en una nueva fábrica inaugurada y “bendecida “ en el año 1948 en Alicante, aunque esta fábrica ya funcionaba desde muy antes. Los complementos de la “Santa Fe” ya refabricaron en Ibi

Foto Nº 1 Inauguración de la Fábrica

La actividad principal de la Fábrica era la fabricación de cocinas de juguete i accesorios. También el famoso “Dulceton”, maquinita para la fabricación de algodón de azúcar y también el “Palomitón”, para la fabricación de palomitas de maíz. Esta fábrica estaba dirigida por el hermano menor de Raimundo D. Ismael Payá Rico, que hizo la carrera de Ingeniero Industrial de Barcelona y dirigió una fábrica dónde llegaron a trabajar unos doscientos obreros



Foto Nº 2 Fábrica de Alicante, con un Opel de l’ Empresa. “El Canari”

Estas son las noticias de la fábrica de Alicante, pero la de Ibi tuvo más trascendencia porqué fue más grande i cuna de una Escuela de Formación Profesional especializada en matricería , muy valiosa para la industria de esta ciudad , porque un buen matricero puede trabajar desde la industria juguetera, la del calzado o del automóvil, es polivalente


Es importante resaltar la labor social heta por esta Escuela, porqué reportaba una formación a la juventud del Pueblo y al mismo tiempo se aseguraba la perdurabilidad de la Industria de fabricación de juguetes.


Foto Nº 3 Promoción 1942-43 de la Escuela de Formación Profesional de Matriceros de la Casa Payá

Indudablemente los trenes norteamericanos han destacado por la espectacularidad de sus composiciones, con las máquinas más potentes del mundo y recorridos larguísimos. De aquí probablemente la moda de que muchos trenes de juguetes fabricados una vez acabada la Segunda Guerra Mundial estuviesen inspirados en los trenes de este País. Así todas las marcas españolas tienen esta tendencia, especialmente JOSFEL que fabricó unas máquinas, hoy en día muy cotizadas, y una gran variedad de vagones, tanto de carga cómo de pasaje típicamente americanos. Payá sólo fabricó un modelo inspirado en las americanas cómo la 987 con dos clases de motor muy similares entre si, en que su principal característica es que eran de motor “universal” o sea que tanto podían ir con corriente alterna cómo en continua y también un cambio de marchas electromecánico que cambia de marcha cada vez que se interrumpe el fluido eléctrico. Era un motor totalmente diseñado por Payá , en que sus rotores son similares a los de las máquinas de antes de la Guerra civil , cómo la 983. El cambio de marchas es verdaderamente ingenioso y que si está bien equilibrado funciona bastante bien. De este motor han derivado el Autovía, típicamente americano que quiere imitar el modelo M10000 y compite con el mismo modelo de “Lionel” que es muy similar. Cómo los modelos americanos estaban de moda, también la casa RICO sacó un modelo de máquina de rodaje 1-3-0 mucho más simple que la “Santa Fe” de Payá con cambio también electromecánico que no siempre funcionaba bien. Era una máquina destinada a hacer la competencia a la “Santa Fe” pero mucho más sencilla, aunque actualmente es bastante rara.


Foto Nº 4 Maqueta expuesta en el Circulo de Bellas Artes de Madrid , el 25 de mayo del 1949.

Sin embargo, estando pues de moda los modelos americanos, Payá saco en el 1946 el modelo “Santa Fe” de RENFE. Según me cuenta mi amigo Raimundo su padre conectó con el Sr. Enrique Pérez, natural de Baracaldo, gran aficionado a los trenes y de gran habilidad cómo maquetista. Lo “ficho” y se lo llevó para Alicante. Prácticamente fue Él quién diseñó la “Santa Fe”, con los vagones y coches de la serie 1300. También se diseñaron las estaciones y demás elementos ferroviarios con el criterio de dar la máxima polivalencia a todas las piezas a efectos de que pudiesen formar parte común de los distintos elementos ferroviarios

Foto Nº 5 Catalogo de los años 50-60 de accesorios ferroviarios Escala “0” Payá
La “Santa Fe” lleva el mismo motor que el modelo americano 987 con aparta vacas i rodaje 1-2-0. Es una pieza de gran belleza, de apariencia harmónica y a la vez potente. De 50 cm. de largo y una imitación al modelo real de la “Santa Fe” de RENFE, Lo único que su rodaje es de 1-3-1 en lugar de 1-5-1 del modelo real. Concesión lógica al tratarse de un juguete y de utilizar la motorización del modelo americano 987 de dos ejes o rodaje 1-2-0. Modelo que tiene una distancia entre ejes considerable, que ciertamente le es apropiado, pero al aprovecharse la misma cartela o chasis para la “Santa Fe” obligaba a seguir el mismo esquema en la separación de ruedas. Esto también ocasiona que la inscripción en las curvas sea más dificultosa, sobre todo si las ruedas no están bien galgadas o el ángulo entre la llanta y pestaña no sea el adecuado. Incluso había máquinas en que las ruedas del eje central carecían de pestaña. El rodaje 1-3-1 juntamente con el peso de la máquina (3.100 gramos) le da un gran poder de fricción, pero le puede restar potencia. Gran parte del peso es atribuible a dos lastres de plomo que llevan en el interior que en algunas ocasiones hace que el motor le quede pequeño, especialmente en las composiciones de tres coches largos de la serie 1376 que ya de por si son muy pesados ( 875 gramos) y que es conveniente de que estén ligeramente engrasados a efectos de disminuir el roce.


Foto Nº 6 Una “Santa Fe” de l’ A.A.F.C.B.

Los antecedentes de esta máquina son la maquina “Mastodonte”, una máquina a resorte de rodaje 1-4-0 de los años veinte de chapa litografiada, hoy en día muy cotizada. Es una pieza en que también se aprovechan varios elementos de modelos antiguos cómo el motor a resorte del modelo 2-2-0 y el chasis del modelo 984, formándose un rodaje 1-4-0 pero con las ruedas tractoras de diámetro diferente, que le da un aspecto extraño. Aspecto que puede dar confusión por el tipo de rodaje; hay quién lo califica de 2-2-2 i hay quién la califica de 2-4-0. También se aprovecha el tender, que aún se utiliza en el modelo 987 que es el de la americana 1-2-0, la del aparta vacas. Esta maquina formaba parte de una caja de iniciación con dos coches largos de cuatro ejes, hoy en día muy raros.

No todas las máquinas “Santa Fe” tienen la misma potencia, a pesar de que el motor es aparentemente igual, sea por el bobinado del inductor o del inducido. Sobre este punto, me comenta Raimundo que, en el 1948 se fabricaron unas con más potencia con motivo del centenario del Ferrocarril en España. También el diámetro del piñón del rotor en los últimos modelos de los años ochenta se hizo más grande, quizá para compensar su desgaste, pero le confiere más velocidad. Esto de por si ya es un defecto de esta máquina, que es demasiado rápida y le resta potencia y realismo. De aquí deriva el principal problema de estas locomotoras, la falta de potencia que se ve incrementada cuando la composición la forman coches largos.


La “Santa Fe” está dotada de bastantes accesorios funcionales que le dan más realismo, aunque esto complica su mantenimiento. El más espectacular es el humo, que va a bocanadas rítmicas producidas por un fuelle activado con una excéntrica alojada en el eje trasero, haciendo que cada vuelta de rueda se produzca una bocanada. El funcionamiento de este aparato produce
…PARTE SEGUNDA

funcionamiento de este aparato produce mucho consumo eléctrico, ya que esta dotado de una resistencia de unos 30 ohmios. En la resistencia alojada en la chimenea había que colocarle unas gotas de un líquido fumígeno suministrado con la locomotora de aspecto oleoso y negruzco, con una olor empireumática característica entre alquitrán y agua de hollín. Actualmente va bien cualquier fumígeno o incluso aceite tipo “seis en uno” que es muy ligero y apenas deja cenizas. Sin embargo, dada la naturaleza de la caldera se consume bastante. Actualmente la tecnología de los fumígenos se ha simplificado y mejorado muchísimo, sobre todo en el gasto de liquido y efectos visuales, pero en los años cuarenta estos efectos se tenían que lograr con un dispositivo mecánico y una resistencia alojada en una caldereta. Es lo que había, pero era un mecanismo efectivo.

A pesar de qué la “Santa Fe” tenía la motorización de la 987 las primeras tenían el cambio de marchas accionado a mano con un conmutador de cartón accionado desde la cabina con una palanquita situada en la parte izquierda, a diferencia de las posteriores, que ya disponían de cambio electromecánico y que la palanquita está situada en la parte derecha de la cabina. Es un detalle para ver si la pieza es de los primeros modelos o ya posterior. Los primeros modelos tampoco llevaban interruptores de luz y humo, que se añadieron posteriormente.

Otro accesorio importante son las luces, una situada en la parte delantera de la máquina, el faro. En los modelos antiguos era una bombilla convencional, de color blanco que sobresalía al exterior y que le dan a la pieza un aspecto antiguo no despreciable, pero en las réplicas de los años ochenta la bombilla estaba integrada ya dentro del faro y que le daba más realismo y al mismo tiempo iluminaba unas aberturas laterales del faro que estaban rotuladas con la inscripción 1101 que quedaba iluminada. También en el interior del hogar, en la cabina, otra bombilla que a través de un papel de celofana teñido de rojo da la impresión de qué esté abierto. En el embarrado delantero lleva dos faroles de petróleo figurados. En los modelos más antiguos el farol derecho era rojo mientras el de la izquierda era verde, disposición igual que en la navegación marítima. En modelos posteriores los dos faroles ya están pintados en blanco.

Tanto las luces cómo el humo van accionados por dos interruptores situados cerca de un domo i bien integrados en todo el conjunto. Si accionamos ambos interruptores la máquina pierde algo de potencia ya que hay más consumo eléctrico, pues cada bombilla tiene una resistencia similar a la del humo. Unos 90 ohmios.

La “Santa Fe” es una máquina que ya sale de la categoría de “juguete fino” (cómo eran llamados en aquella época) y pasa a ser ya una pieza de coleccionista. Es una pieza de gran belleza, muy ferroviaria, aunque su rodaje sea 1-3-1 no sea el del modelo real, hay que admitir esta licencia por el tipo de motor de la que derivaba, por la curvatura de la vía y por que en aquella época, no era demasiado factible hacer reproducciones en serie demasiado fieles al modelo real, pues las piezas eren polivalentes y hechas con matricería. También era un merito en el coste de la máquina que parte de sus piezas fueran comunes a otras locomotoras anteriores, pues esto abarataba su coste. Así pues la “Santa Fe” tiene las mismas piezas de otros modelos, cómo aparte de ruedas, bielas, pistones; el mismo motor. También el tender deriva de la antigua “Mastodonte”: la misma Casa Payá, a partir del modelo original y ya en los años ochenta, pintó el modelo en azul, rojo o verde. Todas de una gran belleza. También creó la máquina Baldwin dotada de aparta vacas, escaleras de acceso a la caja de humos y sin las pantallas aparta humos. El rodaje también modificado siendo 1-3-2 en lugar de 1-3-1, aprovechando un boggie de vagón de cuatro ejes. La parte delantera de la chimenea está pintada en plata y en el tender se ha eliminado la parte de cabina y dotado de unas escalerillas de acceso. Un modelo espectacular.

El aprovechamiento de otras piezas para hacer otros modelos fue una de las características principales de Payá, dónde la convertibilidad era máxima tanto en máquinas, coches, vagones cómo demás elementos ferroviarios. Este aprovechamiento llega a su máxima expresión con la Máquina “Norte” , el modelo 1105 dónde se combinan los testeros de la cocodrilo pequeña, modelo 989, el chasis del coche largo, la caja del furgón de correos, el motor de la “Santa Fe”, los carretones del tender, también de la “Santa Fe”, etc. Tanto es así, que la única pieza hecha expresa es el techo Y es un modelo con indudable aire ferroviario y una similitud, exceptuando el rodaje, con la 7100 la máquina eléctrica de la antigua Compañía del Norte que circularon largo tiempo en RENFE. Se comercializaron con dos colores, el marrón y el verde.

Hemos de resaltar que la polivalencia de todos sus componentes era un arma de doble hilo, pues si por una parte abarataba el coste de las piezas, por otra exigía muchas horas para su montaje. Veamos un por ejemplo: un simple furgón de 4 ejes se compone de unas 80 piezas, ello significa que su montaje requería bastante tiempo. Las piezas similares de la competencia y incluso de marcas mucho más acreditadas cómo pueden ser Märklin, JOSFEL o incluso RICO eran de montaje mucho más simple. Quizá para abaratar costes emplearan piezas de fundición de la nefasta aleación de “Zamac”.

El maquetista actual desmerece el modelo porque no es del todo exacto. No tiene en cuenta que el criterio de antes de los fabricantes de trenes se basaba en chapa metálica y matricería por no decir madera, cómo MANAMO y valoraban muchísimo en hacer piezas comunes a diferentes modelos, pues a parte de abaratar su coste, les daba la posibilidad de enriquecer su catalogo.

Así son los modelos de la casa Payá, pero los aficionados al maquetismo, que tienen mucho más tiempo y libertad, han explotado el modelo hasta punto inverosímiles. Así pues, uno de nuestros modelistas, socio de l’ A.A.F.C.B. el Sr. Enric Ramon llegó a fabricar una Garratt, acoplando dos motores dentro de las cajas de dos tender que a su vez sostenían la caldera y cabina. Una pieza espectacular que se estrenó en el circuito histórico de la A.A.F.C.B. Otro socio, también profesional, el amigo Sr. Julià ha comercializado a partir de la “Santa Fe” otros modelos tipos máquina tender, uno de ellos tipo “Mallet” con dos motores estos ya fabricados ex profeso. Esto quiere decir , que a pesar de ser una máquina ya pieza de museo, también continua estando “viva” que es objeto de transformaciones y que se la puede ver circular frecuentemente en los cuatro circuitos de “0” de l’ A.A.F.C.B.






Foto Nº 7 Una máquina tender “Julià” derivada de la “Santa Fe”

Otros detalles que enriquecen el modelo son los topes retractiles, las mangas de freno situado en la parte delantera de la máquina cómo la trasera del tender. Faroles a petróleo, Volante practicable de la caja de humos y otros complementos cómo el compresor de aire,- figurado naturalmente- tuberías de cobre, domos, areneros i finalmente, en el interior de la cabina, los mecanismos propios de una conducción a vapor, cómo el regulador que es móvil manómetros, etc. Destaca la gran boca del hogar, permanente abierta y que muestra el rojo del fuego iluminado por una bombilla interna.

El tender tampoco desmerece a la máquina. Es una pieza derivada de la antigua “Mastodonte” nº 884, pero con carretones con ballestas en relieve basculantes sobre un tornillo. Tiene una parte de cabina que se acopla a la de la máquina, una de las características de la “Santa Fe” .Lleva carbón de hulla que le da un gran realismo y por último un soporte para colocar un farol rojo, farol que era de “quita y pon” y que llegó a eliminarse pues al ser una pieza suelta era lo primero que se perdía.

La “Santa Fe” es una máquina bastante compleja, con innumerables componentes. Su montaje debía ser laborioso y requería cuidado y precisión. Esto significaba muchas horas de operario y debía encarecer mucho la pieza. Es una locomotora que está en medio camino entre el juguete, por tanto tenia que ser asequible, y la pieza de colección. Quizá para abaratarla se hacían muchas piezas con la aleación denominado “zamac”. Una aleación compleja a base de zinc, aluminio, magnesio, antimonio y cobre que se adaptaba muy bien a toda clase de moldes, pero a la largo del tiempo estas piezas se deformaban por cristalización, sobre todo si algunos metales base tenían impurezas de plomo, cosa nada extraña si tenemos en cuenta que en aquella época de penurias, muchos metales se obtenían de chatarras. Para ello, estas máquinas requerían un retoque final o un control de calidad cuidadoso (cómo toda clase de máquinas). De esto se encargaba el Sr. José Gisbert “Tio llegum”. Cómo se puede ver en la fotografía el Sr. Gisbert prueba una máquina- aún sin pintar- en plena curva y con una composición de vagones. Así se exigía un máximo esfuerzo y acababa de “afinar” la pieza.
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Foto Nº 8 Pruebas de una “Santa Fe” aún por pintar

Actualmente, un socio de l’ A.A.F.C.B., el Sr. Juliá, comercializa todo tipo de componentes de diferentes marcas españolas antiguas fabricadas en latón, que permite hacer una sustitución de las piezas averiadas y hacer el modelo operativo o sea que puede circular. Este defecto de deformación de las piezas de “zamac” también esta presente en las replicas de los años ochenta aunque con menos frecuencia. Lamentablemente el control de calidad que hacia el “Tio llegum” ya no se debía hacer porque hemos visto autenticas barbaridades, cómo el empleo de tornillos totalmente inapropiados. Sobre todo en las últimas fabricaciones.

La “Santa Fe” no es una pieza rara, es por suerte bastante asequible, se encuentra en mercadillos, anticuarios y también por Internet. El problema es que no todas están en buen estado de conservación y es preciso hacerles una “gran reparación” que normalmente se basa en substituir el rodaje, carretones del tender, y algunas piezas hechas con el nefasto “Zamac”. Es muy importante calibrar el ancho de ruedas para disminuir los roces. Estos recambios se pueden hallar en tiendas especializadas y indudablemente son de mejor calidad que los originales y mejoran el funcionamiento y la presentación de la máquina. Sin embargo alguna vez es posible que tengamos que practicar “canibalismo” en detraimiento de alguna otra pieza.

Cuando se consigue una máquina se tiene que considerar que es una pieza aventurera y su grado de deterioro es un reto: cuando más deteriorada está, mejor. Gozas más en ponerla en estado de marcha. Sin embargo, hay que tener unos criterios básicos para no deteriorar la antigüedad de la pieza, de respetar el contexto de la época y el paso de los años, nunca repintarla ni añadirle accesorios extraños, sólo limitarnos a ponerla en estado de marcha y si la caldera está oxidada quitar las incrustaciones de oxido con sumo cuidado (algodón mágico) para respetar la pintura original y darle con una muñequilla de trapo un ligero baño de aceite, seguido de un enérgico frotado con un paño suave, que resaltará la antigüedad y la patina de la pieza.

En resumen: la “Santa Fe” es una pieza de colección, un clásico de gran belleza ferroviaria y a mí entender el exponente máximo de la industria juguetera española de los años cuarenta-cincuenta y que una vez “afinada” puede competir con éxito a las demás locomotoras de marcas muy acreditadas de su tiempo y cómo no son piezas raras, si no relativamente asequibles, podemos gozar de su contemplación o incluso de su funcionamiento.


Bibliografía consultada:

.- Payá 1905-2005 Cent anys de Joguets a la Comunitat Valenciana. Catàleg de la Exposició realitzada en el MuVIM Any 2005

.- Catàlegs diversos de la Casa Payá

.- E·l Juguete Espanyol y el Ferrocarril. 100 Años de Historia. Exposición Antológica Fundación de los Ferrocarriles Espanyoles.

.- Evolution Technique des trains Jouets Per Udo Becher i Werner Reiche. Ëditions Loco Revue

.- Model Trains. The Collector’ s Guide. De Chris Ellis. Ed Magna Books

.- Historia de la Tracción de vapoir en Espanya. Tomo 1 de Gustavo Reder i Fernando Fernández. Sanz. Editat per aquest últim.

.- Payá. Historia Social de una Industria Juguetera. José Ramon Valero Escandell. Conselleria de Treball i Seguretat Social. Generalitat Valenciana. 1993

Agraïments.
Raimundo Payá
Fidel Payá
Albert Wilshusen
Pere González

Raimundo Payá i Jordi Botta

viernes, 28 de mayo de 2010

PALOMITON PAYÁ AÑO 1970


Cocina años 1940 Catalogo 1943.


COCINA ref. nº 62 Catalogo Payá Hnos. S.A. año 1925


PAYÁ HNOS. S.A, UNA EVOLUCION CONSTANTE DESDE 1893


Cocinas y Menaje en Payá Hnos.S.A.

JUGUETES PARA NIÑAS.
COCINAS Y MENAJE EN PAYA HERMANOS.

Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net

Los inicios de la fabricación de juguetes de Payá hemos de situarlos en 1.893. Esta fecha está documentada en un par de anuncios publicitarios de los que uno se adjunta. Estos anuncios datan de 1963 fecha en que los fundadores aún estaban en activo. Fueron ellos quienes escribieron: “Payá Hermanos S.A. presenta la gama de juguetes más completa. Una evolución constante desde 1893”.
Lo primero que fabricaron en aquellas fechas fueron candiles, lecheras, aceiteras y demás utensilios domésticos. Los fundadores eran hojalateros y simplemente repitieron, a tamaño reducido, los objetos que vendían habitualmente en los mercadillos y ferias de los pueblos de la comarca como Jijona, Castalla, Alcoy e incluso Alicante.
Lo que manufacturaban en su hojalatería de Ibi, iban a venderlo en una tartana con su correspondiente burrito. Quizás por eso la tartana pronto se incorporó a los juguetitos iniciales destinados a las hijas y nietas de sus clientas habituales. Así se dieron a conocer a nivel comarcal.
A partir de 1909, cinco años después de la primera escritura de constitución de la sociedad, es cuando Payá se da a conocer a nivel regional, gracias a su participación en la Exposición Regional de Valencia. Llevaron una vitrina modernista con juguetes mas elaborados, a los que incorporaron las gafetas y no solo la soldadura. Con esta vitrina ganó una medalla de oro y la invitación a participar en la Exposición de Buenos Aires de 1910. Con ello llegaría su lanzamiento internacional.
La hojalata se trabajaba encima de matrices de madera. Con la porreta, un pequeño martillo de terminación redonda, le iban dando golpes hasta que conseguían la forma que deseaban. Los fundadores de Payá fueron muy hábiles en dar forma al metal no solo fabricando juguetes sino también en la compostura de instrumentos musicales como rezaba en su primera tarjeta de visita de La Sin Rival.
Mi abuelo Pascual tocaba el clarinete en la Banda Municipal de Ibi. Sin duda el desarrollo de esta afición fue crucial en la adquisición de tamañas habilidades. Hay facturas que demuestran que incluso desde La Coruña le remitían instrumentos musicales para su arreglo.
Esto viene al cuento para entender en qué circunstancias se desenvolvían los fundadores. Si estudiamos el primer catálogo de 1925 veremos con las referencias números 1, 2 y 4 los carritos con su burrito ya con gafetas. Replicaron el medio de transporte que usaban para la distribución de sus fabricados.
En cuanto a la fabricación de cocinas si nos fijamos en este mismo catálogo vemos como las cocinitas económicas que llevaban chimenea y datan de los inicios, números de referencia 54, 55, 59, 60, 61 y 62 estaban pintadas en negro y se acompañaban de sus accesorios de ollas y cazos no solo de hojalata sino también de aluminio. La docena de cocinitas nº 62 con sus accesorios costaba 180 pesetas. O sea que cada conjunto salía por 15 pesetas cifra nada despreciable para el año 1937 y que marca la diferencia con la cocinita más sencilla de referencia 54 que solo costaba 3’50 pesetas.
En estos primeros años las cocinas económicas, o sea, las que funcionaban con leña, se pintaron de negro como eran las de las casas. Sin embargo, ya en el catálogo de 1945 esas mismas referencias se presentaron pintadas en color rojo y blanco para darles un toque de modernidad.
La cocina con batería más pequeña fue la número 68. Iba en un cartón acompañada de dos cucharas, bandeja, rallador y demás utensilios todo ello de una modestia muy en consonancia con las penurias de los años cuarenta.
En Payá también se fabricaron cartones con juegos de tazas, platos, cucharillas y tetera con número de referencia 546. Las referencias 545, 550 y 549 eran juegos de platos, tazas, cafetera y alguna llevaba bandeja.
A partir de 1946, en la factoría que abrieron en Alicante, se fabricaron juguetes para niñas que ofrecían mayor variedad: la batidora de referencia 66. La olla a presión referencia nº 20 y una cocina eléctrica, referencia nº 51, con resistencias y su correspondiente batería de cocina de aluminio. Ya en los años cincuenta se comercializaron un fregadero con depósito de agua y una lavadora manual todos ellos bajo la marca Rai que era otra de las marcas de Payá.
En el tríptico publicitario de 1965 ya presentaron la Cocina Corberó de butano; la estufa Otsein también a butano; el frigorífico Edesa; la Minipimer que batía y la aspiradora Fagor. En aquella época de los inicios de los electrodomésticos, era un signo de modernidad imitarlos incluso añadir la marca.
Lo importante en esos juguetes era su realismo. En consecuencia todos llevaban su motor, sus luces de encendido y una pequeña resistencia para lograr el efecto de calor, movimiento, o frío con el fin de que se parecieran lo más posible a los que se usaban en casa. Incluso la publicidad destacaba que las asas eran aislantes, resistentes al calor y llevaban unos fieltros para poder cogerlas sin miedo a “quemarse” al igual que hacía mamá. Todos estos juguetes eran de gran calidad comparable o a veces superior a los tan alabados coches, trenes o barcos.
En los años setenta Payá inició una nueva serie de juguetes para niñas, el primero fue el Dulcenieves y sus cuatro gustitos. Con él se preparaban helados. Posteriormente llegó el emblemático Palomitón con el que se podían hacer palomitas. Raro fue el hogar que no disponía de uno. Con el Dulcecotón se hacía algodón de azúcar y con el Golositón, un horno en miniatura, se hacían dulces y comiditas de verdad. Se vendía con sus correspondientes recetas. Como se puede apreciar todos los nombres terminaban en “on”. Una fórmula sonora para la TV, donde se anunciaron y que tan buen resultado dio al primer juguete que se anunció por este medio el famoso Tiburón Citroen Payá. Aún se recuerdan muchos de estos anuncios por su fácil rima.
Algunas veces me han preguntado si estos juguetes eran sexistas. Yo creo que la pregunta no es pertinente. Hay que pensar que esa era una época determinada donde los derechos de las mujeres estaban muy mermados y sólo se pensaba en su papel como madre y esposa. De ahí que a las niñas, desde la infancia, se las encaminaba hacia los quehaceres domésticos. Los juguetes también sirven para reflexionar sobre el tiempo que nos toca vivir en cada etapa de la historia.

domingo, 4 de abril de 2010

Juguetes de playa de Payá Hnos.

JUGUETES DE PLAYA

Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net

Cuando hablo de juguetes de playa me refiero a los juguetes que se usaban para jugar en la arena y con el agua del mar, aunque también se utilizaban en parques y en general al aire libre.
Las vacaciones, hoy en día, son un derecho laboral pero anteriormente eran un lujo que solo se permitían las familias acomodadas.
Recuerdo hacia los años cuarenta del pasado siglo, cuando fui con mis padres a la Playa de Levante de Benidorm. En toda esa inmensa playa solo habitábamos tres familias. Nosotros, el abuelo del actual torero de Valencia, Barrera, y unos señores de Madrid. Qué diferente de la aglomeración de nuestros días.
Todo esto viene a colación porque, como fácilmente puede deducirse, el mercado de los juguetes de playa era muy escaso. En estos momentos los juguetes de playa son un capítulo importante y el cambio no ha venido solamente por la cantidad de niños y niñas que los utilizan sino porque ya no son de hojalata litografiada con mango de madera sino de puro plástico.
Mi padre, cómo no, nos trajo los cartones de juguetes de playa compuestos de pala corta y larga, rastrillo, moldes para hacer estrellas de mar, peces y conchas. Llenándolas de arena húmeda, alisándolas con las palas y desmoldándolas, nos pasábamos horas. El cubito, era una mochila con el fin de transportarlo con mayor comodidad en las mañanas de vacaciones junto al mar. Las tardes las dedicábamos a pescar en el puerto porque a la playa en aquel tiempo sólo se iba por las mañanas.
Recuerdo que trajo la sencilla canoa que se empezó a fabricar en 1935 pero, por supuesto, sin el resorte mecánico de cuerda que lo convertía en fuera borda. Eso estaba destinado a superficies de agua más tranquilas no estaban hechos para las olas del mar. Tenía una longitud de 36 cms. y sus colores eran amarillo, verde y rojo.
También trajo la motora referencia 919, igualmente sin resorte, de hojalata serigrafiada en rojo, azul, blanco y negro. Tenía 18 cms de eslora. El conductor era una figura de chapa mientras que el salvavidas y las piernas del conductor tan solo estaban dibujadas sobre la cubierta.
La canoa Pof-Pof era muy divertida por el sonido que emitía pero no servía para la playa. Solo podíamos verla evolucionar en un buen barreño o en la bañera de casa.
Payá en su primer catálogo de juguetes a todo color, solamente tiene las referencias 431 y 432 que son dos cubos. El mayor de 85x85 mm. Y el pequeño de 60x60. Ambos de chapa litografiada. Sin embargo en la tarifa de precios de 1937 de las Industrias Payá y Rico socializadas U:G.T. Ibi únicamente aparece la referencia 432, al precio de 2,50 pts la docena.
Aprovecho la ocasión para hacer el siguiente comentario sobre el famoso primer catálogo de Payá. Estudiosos y coleccionistas de juguetes lo datan en 1923. La verdad es que no sé con que fundamento realizan esta aseveración porque en su portada se puede leer: Payá Hermanos S.A. Bien es verdad que era costumbre denominarlos Payá Hermanos desde los inicios aunque se tenía como marca La Sin Rival y ya el 15 de Diciembre de 1912 los tres hermanos Pascual, Emilio y Vicente hacen su escritura como Compañía Regular Colectiva como Payá Hermanos. Sin embargo hasta el 2 de julio de 1924 no realizaron la escritura como Payá Hermanos S.A. En consecuencia podríamos pensar que el catálogo no sería anterior a esa fecha.
Payá hasta después de la guerra civil en los años cuarenta, realmente no fabricó juguetes de playa. Entre otras cosas porque en Vigo la firma Rei tenía la chapa litografiada a pié de fábrica. La chapa litografiada abundaba por aquellos lares gracias a la industria conservera gallega. En consecuencia vendían estos artículos a muy bajo precio. Era difícil competir con ellos.
Juguetes Hispania de Barcelona que fabricaban artesanalmente juguetes de hojalata unida con soldadura y pintada, tiene catalogadas panoplias con utensilios para jugar en la playa. Barcelona estaba junto al mar pero Payá y Rico, que también hizo cubitos, estaban en la montaña. Cubrir los treinta y seis kilómetros que separan Ibi de la costa alicantina suponía una aventura y varias horas de viaje.
No obstante los cubitos tenían otra utilidad. Servían también para guardar los estropajos y el jabón y era habitual verlos junto a los fregaderos de muchas casas. Creo que este uso contribuyó a que fuera el objeto más fabricado.
Los coleccionistas de los juguetes de playa de hojalata litrografíada, tienen, en general piezas impecables, nuevas. Seguramente las habrán adquirido en jugueterías antiguas como me contaba uno de ellos. Cuando iban a cerrar alguna juguetería antigua se pasaban a ver que tenían guardado y así se hicieron con cubos, palas o rastrillos porque los que se utilizaban en la playa se perdían, se oxidaban o estropeaban con el tute que le dábamos todos los críos.

JUGUETE CINE SONORO RAI REFERENCIA 720 AÑO 1934


CINE SONORO RAI INFANTIL


CINE SONORO RAI 1934

CINE SONORO RAI.

Por Raimundo Payá Moltó.
raimundopaya@telefonica.net

Dentro del mundo de los juguetes antiguos mucho se habla de los de hojalata, y más en concreto de los fabricados en la época llamada de oro o esplendor de Paya que dicen abarca de 1920 a 1936 del pasado siglo.
Por eso figuran como piezas emblemáticas, entre otros, el Bugatti y la moto Tuf Tuf pero no he visto que se resalte para nada el Cine Sonoro Rai, cuando fue un juguete con varias patentes internacionales.
En el libro “Payá 1905-2005 Cent anys de Joguets” Catálogo editado con motivo de la Exposición realizada en el MuVIM, del 30 de Noviembre de 2005 al 9 de Enero de 2006, en el apartado de la Edad de Oro de Juguetes dice que sobresalen los juguetes históricos y los agrupa en los siguientes apartados: Coches de carreras, aviones, motos, tranvías, personajes mecánicos, barcos y barcas, transporte público, vamos al circo y camiones. Pero no hace mención alguna a la serie de cocinas con su menaje que son de una verdadera belleza.
Del cine dice que en 1934 Payá, ante el triunfo del cine Nic, de los hermanos Nicolau de Barcelona, sacó al mercado el Cine Sonoro Rai que combina la producción de las imágenes con la audición sonora o musical que le acompañan. Era una combinación muy ingeniosa de pianola y cine. La película es de papel con perforaciones por donde sale el aire impulsado por un fuelle situado en el interior que hace vibrar las lengüetas de una armónica. Al estar las perforaciones y las imágenes en la misma película, se sincronizan los sonidos y los dibujos. El mecanismo era muy sofisticado para la época tanto que muchos años después este mismo sistema se adoptó en las computadoras de tarjetas perforadas que solo dejaban pasar la información por la parte perforada.
Tamaña innovación merecía una marca nueva. Es a partir de ese momento cuando comienzan a utilizar la marca Rai.
En el mercado español existía efectivamente el Cine Nic pero mi padre, como técnico de Payá, se documentó ampliamente. No se conformó con estudiar ese aparato sino que también investigó los cines de juguete del mercado internacional como el Dougraph Inc. de Nueva York, La linterna mágica de Leonard Mullerd de Alemania de 1930, y el Pathé Baby de Francia entre los mas importantes.
Todo esto lo sabemos gracias a los fondos del Museo Valenciano del Juguete que proceden de Payá Hermanos S.A. Los 24 tipos de cines, están catalogados pero no expuestos. Pertenecen a diferentes épocas. De España debemos destacar el modelo Jefe Baby fabricado por la Industria Saludes de Valencia. Del mercado internacional también son dignos de mención el Bral de Italia, el Cine Minilar de la firma Minilap, el G.W. de Hong Kong y el Taki y el Piccolo de Alemania entre otros muchos.
Del Cine Sonoro Rai hay que destacar que se patentó, además de en España, en Francia, EE.UU., Alemania, Gran Bretaña y Argentina.
En Francia se presentó la patente con fecha 13 de noviembre de 1934 a las diez horas y un minuto. En Alemania el 1 de noviembre de 1934 y se aceptó con el número 653182. En Gran Bretaña el 10 de mayo de 1935, aceptándola el 3 de enero de 1936 con el número de expediente 13742/35. En Argentina se concede el 12 de julio de 1935, por diez años, y con fecha 21 de abril de 1945 fue de nuevo renovada. El documento consultado dice: “actualmente está en explotación en el territorio de esta República y se conceden licencias a terceros para seguir explotándola”. La firma que lo fabricaba se llamaba Staff.
En U.S.A. se patentó el 23 de Enero de 1935 con el número 2.075.470, a partir de la patente de Suiza del 24 de octubre de 1934.
Estas patentes internacionales confirman el carácter pionero e innovador del Cine Sonoro Rai un juguete que como ningún otro combinaba la imagen y la audición musical.
El proceso de invención de este modelo lo desarrolló mi padre Raimundo, aportando la técnica en sí pero la llevó a cabo con la colaboración de su amigo Claudio Reig que era un gran aficionado a la música. Le ayudó en el apartado de sonido, entre los dos construyeron un estupendo juguete que superaba con creces al líder del mercado el cine Nic.
Hay que resaltar que Claudio Reig fue el primer taller auxiliar de la Industria del Juguete que se montó en Ibi. Además del mecanismo del cine sonoro fabricó los que simulaban el llanto o la risa de las muñecas. Posteriormente evolucionó hacia la fabricación de armónicas.
Claudio Reig empieza como taller auxiliar en un porche, sito en las cuatro esquinas, la parte de la calle Mayor donde él vivía. Luego pasó a montar una pequeña fábrica en el carrer Les Eres número 40. Así empezaban la inmensa mayoría de las industrias ibenses, desde una pequeña infraestructura evolucionaban gracias a la reinversión de los beneficios que se generaban con su trabajo diario, excepto la fábrica Rico S.A. que es la primera industria que se monta en Ibi con un fuerte capital inicial.

Características de los cines Rai :

El sonido se consiguió a base de una armónica que presenta una serie de ranuras coincidentes con las lengüetas, con independencia unas de otras. Por estas ranuras al paso de la cinta y a medida que coinciden con ella los agujeros de la película, el aire que genera un fuelle, pasa y produce los sonidos.
La película agujereada que contenía las imágenes y los textos podía ser de papel, celuloide o tela aunque las películas de Payá eran todas de un tipo especial de papel vegetal.
En 1934 se hicieron dos modelos con la misma carcasa. El de referencia número 720 era el sonoro. Tenía un peso de 2.070 gramos. El de referencia número 722 era mudo y tenía un peso de 829 gramos. Este modelo se replicó en 1940 en plena posguerra, con la referencia 724 tenía un peso de 560 gramos. La reducción del tamaño de la carcasa se debió a dos motivos fundamentales: abaratar el precio y ahorrar materia prima puesto que la hojalata era escasa.
En 1945 seguía la escasez. Fabricaron entonces el Mono Cinema un modelo muy simplificado del mudo y totalmente distinto. Su referencia era la 743 y tenía un peso de 50 gramos. Lo publicitaron mediante un cartel simpático y representativo de la forma de hacer publicidad de aquellos años. Las películas se fabricaban en Barcelona. Eran de nueve milímetros y con ranura central para insertarse en la lengüeta del aparato.
En las instrucciones para el funcionamiento de los proyectores, referencia 720, 722 y 724, lo mas curioso es lo que dice en cuanto al enfoque: “la proyección debe hacerse como máximo a tres metros. Al enchufar el proyector si las figuras se vieran borrosas se enfocará regulando por el tubo objetivo hasta que la proyección resulte bien, debe comprobarse la proyección en las dos posiciones de la manivela en las cuales debe quedar la pantalla lo mas igualmente iluminada posible. Si así no ocurriese se puede variar la posición de la lámpara aflojando el tornillo situado en la parte posterior y en lo más alto del proyector, moviendo la tapa en sentido vertical hasta ver mejorada la proyección.” Y continúan: “Se da vueltas a la manivela en el sentido de las agujas del reloj hasta el fin”. Y concluyen con esta nota : ”Es conveniente apagar la luz del proyector durante el tiempo de cambiar las películas” . Esto no era solamente para ahorrar luz, que ya era importante, sino para que no se fundiera la lámpara, durara mas y no calentara innecesariamente el aparato.

Las películas

Las mudas tenían la referencia 723 y las sonoras la 721. Los dibujos de las películas, en un principio, fueron realizados por un dibujante valenciano. Después de la guerra civil, desde 1940, las realizó Patricio Payá Belda natural de Novelda con el que mi padre trabó amistad en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante que fue habilitado como cárcel. Aunque llevaba el apellido Payá no era de nuestra familia. Seguramente mi padre le ofreció este trabajo porque conocía bien sus dotes artísticas. En la cárcel pasaba muchas horas haciendo caricaturas graciosísimas. Aceptó el trabajo y se vino a vivir a Ibi. Se hospedaba en la hostería del pueblo. Fue él quien sugirió a los dueños que le pusieran por nombre Hostería El Laurel en memoria de Don Quijote de la Mancha. Aún hoy conserva este hermoso nombre.
Patricio era un personaje culto y con un gran sentido artístico. Además de inventar, escribir y dibujar las películas diseñó toda la cartelería publicitaria de Payá de los años 1940 y 1945 incluyendo el anuncio del Mono Cinema.
Las películas mostraban los cuentos infantiles más populares como
Blancanieves y los siete enanitos, La Cenicienta, Caperucita Roja, Alí Babá y los 40 ladrones y otros. También se ocupó de D. Quijote de la Mancha y de las fiestas y costumbres del pueblo que plasmó en títulos como Las Tortas del tío Juan y muchos más. Pero lo mejor fueron los personajes que Patricio creó como Carlitos, un niño que bailaba la popular Raspa, y en sucesivas peliculitas nos contaba sus aventuras, sueños y correrías; Pepillo el detective; La bruja Pepa; Pedrín; Mikito contrabandista, boxeador, en el circo, en la selva mejicana o en América. Toni y sus aventuras en el buque pirata o en la isla Betúm.
Y esto es sólo una pequeña muestra porque había referenciados ciento un títulos. El catálogo también avisaba de los que estaban en preparación y del mes en que iban a salir al mercado.
Pero lo que con más cariño recuerdo eran las tardes de los domingos, los únicos días en que mi padre no iba a la Fábrica, que nos reunía en torno al cine sonoro Rai y nos proyectaba todas esas peliculitas que tan felices nos hacían. Junto al cine, como más tarde ante las primeras televisiones, nos reuníamos familiares y amigos. Con el cine Rai nos lo pasábamos bomba. Me siento orgulloso de que esa marca sea el nombre con el que me conocen mis allegados.

ORLA DE ESCUELA DE APRENDICES Y FORMACIÓN PROFESIO NAL PAYÁ HNOS.


PASCUAL PAYÁ LLORET de ILETRADO A PERSONAJE ILUSTRE DE ESPAÑA

PASCUAL PAYA LLORET DE ILETRADO A PERSONAJE ILUSTRE DE ESPAÑA.

Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net


En el padrón de 1889 de Ibi dice que en la calle San Blas nº 43, vive, con su familia, Pascual Payá Lloret de once años. No sabe leer ni escribir.
Esta circunstancia es comprensible a la luz de la realidad sociocultural del Ibi de aquellas décadas de finales del siglo diecinueve y principios del veinte. Según el padrón, sólo dieciocho personas tienen una capacidad media o alta y más de la mitad de ellos eran maestros y curas, a otra mitad, terratenientes.
Todavía en 1920 cuando la industria ya desempeña un papel importante en la economía local casi la mitad de la población de Ibi era analfabeta. Si bien eran un porcentaje similar o incluso inferior a la media provincial, se alejaba de la media de Barcelona, ciudad donde radicaba la competencia del juguete.
Mi familia, conscientes de las limitaciones que su preparación, meramente artesanal, representaba para una industria que había alcanzado unas dimensiones muy superiores al antiguo taller familiar, trataron de aminorar este problema desde fechas tempranas pagando a sus trabajadores para que pudieran realizar estudios nocturnos y no sólo a los varones. Lo atestiguan los avisos que la empresa colgaba en el tablón para los empleados y que se conservan en el Museo del Juguete, de los años 1919, 21 y 23 en las que se dicen:
“Quedan abiertas clases gratuitas nocturnas para todos los obreros y obreras de nuestras fábricas que deseen asistir a cualquiera de las escuelas de los Sres. D. Anselmo Coloma, D. Pedro Más, D. Tomás Picó y D. Alvaro Verdú; se entiende, que los honorarios de dichas clases serán de nuestra cuenta”. Incluso en la nota de 1923 dice que “Queda abierta clase nocturna para el personal de esta fábrica que deseen asistir a la escuela de D. Francisco Fau Peidró, quienes deseen asistir deberán solicitar antes en nuestras oficinas la correspondiente papeleta”.
Ya después de la guerra civil en 1942, Payá creó la Escuela de Aprendices, y la de Formación Profesional, esta vez sí sólo para los muchachos, eran otros tiempos. Su labor de formación se orientó especialmente a los ajustadores y matriceros. Procuró a los muchos que allí se formaron unos conocimientos de gran valía reconocidos a través de los Premios que consiguieron sus alumnos Juan Vicedo y Ramón Valero en diferentes concursos provinciales, nacionales e internacionales. Otros no lograron premios pero su formación contribuyó a sentar las bases que han permitido que el pueblo de Ibi tenga un desarrollo industrial.
Esta inquietud por la formación, en principio para salir del analfabetismo y posteriormente para labrarse un porvenir profesional, que siempre tuvo el abuelo Pascual es un legado inapreciable que Payá dejó para el pueblo y estoy seguro de que las circunstancias que rodearon su infancia pesaron mucho a la hora de persistir en este gran empeño. Quiso ahorrar a los demás lo que él tuvo que sufrir.
Días pasados he recibido una carta de la Real Academia de la Historia en la que me notifican que la Comisión de Ciencias Económicas, Políticas y Sociales de la Real Academia de la Historia, constituida por sus excelencias: Da. Carmen Iglesias, D. José Angel Sánchez Asiaín, y D. Manuel Jesús González, han considerado la inclusión de la biografía de D. Pascual Camilo Payá Lloret en la obra: Diccionario Biográfico Español de Personajes Ilustres. Carta que entregué a nuestra Alcaldesa para que quede en el Archivo Municipal y para que las autoridades municipales actúen como crean conveniente ya que como Personaje Ilustre de España nacido en Ibi, sólo tienen a mi abuelo Pascual.
Y para terminar quiero hacer saber que la cadena de Televisión Valenciana Punt Dos en un programa que van a iniciar llamado “Pioners”, dedicarán una sesión al abuelo Pascual. En cuanto sepa el día en que va a emitirse lo notificaré por este mismo medio.

domingo, 14 de marzo de 2010

2ª Tarjeja de visita de Payá Hnos.

Despues de la tarjeta de visita de "La sin Rival" se confeccionó esta. Para pasar a la 3ª en que ya no aparece "La Sin Rival".

viernes, 12 de marzo de 2010

Tren arrastre Paya referencia 316 año 1916


Estaciones de trenes y gran circuito de Paya Hnos.


Estuche de Maquina Sta. Fe de Paya Hnos. 1944 con tender,3 vagones,


Visita a la Asociacion de amigos del Ferrocarril de Barcelona el25 de Feb.2010:Jordi Botta Y Raimundo Paya Molto


Exposicion en Leon de la Coleccion Quiroga Monte Dic 2010


Anuncio de Paya Hnos. a sus empleados el 30 de abril 1926


IBI y ONIL un encuentro fructifero

IBI Y ONIL UN FRUCTÍFERO ENCUENTRO.

Por Raimundo Payá Moltó
Presidente de la Asociación de Amigos del Juguete Antiguo de Ibi.
raimundopaya@telefonica.net

Estudiando los anuncios que Payá Hermanos S. A. clocaba para conocimiento de los trabajadores de la Empresa,me he encontrado con el anuncio adjunto a este escrito. Me es grato comentarlo. Por lo que se deduce la relación entre los dos pueblos era cordial.
Este anuncio nos recuerda que desde hace muchos años la gente de Ibi acudía a las fiestas de Onil y que gentilmente Payá lo facilitaba. Incluso adelantaron en ese año el pago de los jornales cuando por aquel entonces el día de pago siempre fue sábado. Así tenían “dinerito” y quien prefiriera ir a la Feria de Onil, con ocasión de las fiestas, podía gastarlo a su conveniencia.
Podríamos hacer comentarios graciosos. Eran habituales estas conversaciones entre amigos.
-“¿Vas a la fira d’Onil?”.
-“Sí”.
- “Portam un pito”.
- “Pues be”.
En otras ocasiones la conversación discurría de este modo:
- “¿Vas a la fira d’Onil?
- “Si”
- “Pren un quinset y portam un pito”.
- “Tú sí pitarás”.
Tengo que añadir que mi abuelo Pascual que era muy agudo e inteligente y veía el aspecto favorable de las cosas, aprovechaba sus frecuentes visitas a su prima Da. Agustina Mora Payá, viuda de D. Eduardo Juan Sempere para charlar sobre su vida y también sobre los juguetes.
En una de estas visitas mi abuelo Pascual tuvo la ocasión de ver en su casa un juguete de hojalata, de origen alemán, que un viajante de muñecas de dicha familia, les había traído por si acaso estuvieran interesados en fabricarlo pero como ese no era el sector que fabricaban, lo tenían como un adorno.
El juguete llamó la atención de mi abuelo, lo examinó atentamente y le entusiasmó alguna de sus características. Las piezas que lo componían no tenían soldadura alguna mientras que los que él fabricaba sí la tenían. Descubrió que las piezas del juguete estaban fuertemente unidas a base de pestañas: “gafetes”.
D. Eduardo le preguntó si se atrevería a fabricar sus juguetes de esa forma porque al evitar las soldaduras resultarían más económicos al acortar el tiempo de fabricación. Incluso tendría otra ventaja añadida. Los juguetes así fabricados podrían hacerse completamente dentro de la “cambra” ahorrándose así las inclemencias del tiempo y el aguarrás, la trementina y los sopletes.
El abuelo Pascual lo estudió detenidamente y se decidió a incorporar esta nueva técnica. Era entrar en lo desconocido tanto por parte de él como de los trabajadores pero esta decisión tuvo una gran importancia. Vislumbraron una concepción diferente y mejor de vida y trabajo y gracias a esta nueva técnica que no tuvieron miedo en adoptar, se inició un crecimiento y desarrollo para la villa de Ibi.
Los primeros juguetes fueron candiles, regaderas y menaje. Todos ellos a base de soldadura. Existe un documento que acredita que los fabricaban desde 1893. A partir del engafe en 1902 accedieron a la fabricación de juguetes mucho más sofisticados como las tartanas y carritos con caballo, los barcos y los trenes con ruedas.
El 3 de febrero de 1905 mi bisabuelo Rafael Payá Picó que ya tenía 60 años, hace la escritura de venta a mi abuelo Pascual y a sus dos hermanos Emilio y Vicente que tenían 35, 22, y 17 años respectivamente.
Los primeros juguetes no podían ser mas sencillos aunque por aquellas fechas causaron verdadero impacto en el mercado.
En 1909 se celebra la primera exposición regional valenciana en la que Payá participó con un muestrario variado que expuso en una vitrina modernista. Figuró con el nº 95 de los expositores con su primera marca: La Sin Rival. Fábrica de juguetes metálicos. Sistema Payá. Construcción moderna por medio de engafes. Resistencia increíble.
La Empresa fue galardonada con la medalla de oro y recibió también una invitación para participar en la exposición de 1910 en Valencia y en Buenos Aires. La Cámara de Comercio de Valencia la organizó con motivo del centenario de la Independencia de dicho país.
Esa relación entrañable de Ibi con Onil sirvió para desencadenar todos los acontecimientos, novedades e innovaciones que contribuyeron de forma definitiva al gran desarrollo posterior del que disfrutó Ibi y su Industria Juguetera.

BIBLIOGRAFÍA.

Anguiz, Antonio. Estampas y recuerdos Ibenses. Edición del autor. 1988.
· Anuncio propiedad de la Fundación del Museo Valenciano del Juguete, depositado en el Museo de Ibi.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Maquina de tren Sta.Fe.

Una pieza Clasica de la Jugueteria española La Máqina “Santa Fe” de Payá en
Escala “0”
PART PRIMERA
Por Raimundo Payá Molto,
President de la “ Asociación de Amigos del Juguete Antiguo de IBI”
y Jordi Botta , A.A.F.C.B.
Payá es la firma española fabricante de juguetes más emblemática, pues su ingenio
mecánico, su realismo sus brillantes y acertados colores de lata litografiada impactaron
en los niños a mediados del siglo pasado. También en muchos adultos de ahora, que
intentan conseguirlas, si no los originales; si sus réplicas. Juguetes que aspiraron tener
y que ahora son- mejor dicho: eran - relativamente asequibles.
Ha sido un privilegio poder contactar con uno de los hermanos Payá , Raimundo, “Rai”
que ha protagonizado gran parte de la vida de la marca y que pienso que es muy
importante recoger su testimonio directo de detalles de las fábricas- fábricas, en plural –
y de los juguetes que se fabricaron.
La recogida de este testimonio directo tiene un valor histórico, tanto para los que lo
protagonizaron, cómo por los niños, ahora adultos, que pudieron gozar d’ aquellos
juguetes. También para aquellos profesionales dedicados a salvaguardar y a propagar
este patrimonio histórico, cómo son museos, anticuarios y coleccionistas. Es por ello
que quiero por una parte escribir lo que me ha relatado Raimundo y por otra hablar
sobre la emblemática máquina “Santa Fe” de escala “0” de Payá y de una serie
importante de complementos que la acompañaron.
Seguro que esta máquina de vapor “Santa Fe” fue la pieza reina de toda la colección de
trenes de escala “0” ( i HO) de todos los trenes fabricados por “Payá” y fue con esta
máquina dónde se llegó al máximo exponente de la fabricación española de juguetes a
mediados del siglo pasado, tanto por la belleza de la pieza cómo también por la
infinidad de vagones, edificios i demás complementos ferroviarios que formaban parte
de toda la colección. ¿Por qué Payá escogió esta máquina?. Antes de contestar esta
pregunta tendríamos que recordar el contexto de la época, cómo que los hermanos Payá
ya eran miembros de una Asociación de Amigos del Ferrocarril y por aquellos años, ya
acabada la guerra incivil, RENFE encargó a la Maquinista Terrestre y Marítima la
fabricación de la máquina “Santa Fe” . No olvidemos que la Casa Payá , antes de la
guerra ya sacó al mercado una máquina a resorte llamada “La Mastodonte”, también
copia de un modelo real de la Compañía ferroviaria M.Z.A. (Madrid, Zaragoza,
ALICANTE).
Hemos de destacar que Ismael Payá, tío de Raimundo Payá coautor de este articulo,
estudió en la Escuela de Ingenieros industriales de Barcelona y tuvo un compañero,
apedillado Roselló, que más tarde fue ingeniero industrial de la Maquinista Terrestre y
Marítima de Barcelona y facilitó a la Casa Payá los planos de la maquina “Santa Fe” .
La Casa Payá, en agradecimiento regaló al hijo del Sr. Roselló un automotor rojo.
Actualmente aún vive la esposa del Sr. Roselló, la Sra. Conchita que tiene 98 años.
Cómo he dicho, Raimundo es un testimonio excepcional que me contó la historia de
esta máquina, quién la diseñó y dónde se empezó a fabricar. Realmente se quiso hacer
una pieza extraordinaria, que imitase al máximo posible una máquina de la época y que
fuese también emblemática de toda la larga colección de trenes. Tenia que ser una pieza
que incitara a completarla con vagones, accesorios y edificios ferroviarios. Raimundo
me comenta que cuando se diseñó esta máquina fue con el más riguroso secreto para
salvarla del espionaje industrial que ya existía en Ibi, cómo eran de las casas RICO y
“Juguetes y Estuches” El modelo fue desarrollado en 1947 por el padre de Raimundo
junto con el técnico Enrique Pérez ( uno de sus hijos continua en la Industria juguetera
con la marca “Pequetren”) en una nueva fábrica inaugurada y “bendecida “ en el año
1948 en Alicante, aunque esta fábrica ya funcionaba desde muy antes. Los
complementos de la “Santa Fe” ya refabricaron en Ibi
Foto Nº 1 Inauguración de la Fábrica
La actividad principal de la Fábrica era la fabricación de cocinas de juguete i accesorios.
También el famoso “Dulceton”, maquinita para la fabricación de algodón de azúcar y
también el “Palomitón”, para la fabricación de palomitas de maíz. Esta fábrica estaba
dirigida por el hermano menor de Raimundo D. Ismael Payá Rico, que hizo la carrera de
Ingeniero Industrial de Barcelona y dirigió una fábrica dónde llegaron a trabajar unos
doscientos obreros
Foto Nº 2 Fábrica de Alicante, con un Opel de l’ Empresa. “El Canari”
Estas son las noticias de la fábrica de Alicante, pero la de Ibi tuvo más trascendencia
porqué fue más grande i cuna de una Escuela de Formación Profesional especializada
en matricería , muy valiosa para la industria de esta ciudad , porque un buen matricero
puede trabajar desde la industria juguetera, la del calzado o del automóvil, es
polivalente
Es importante resaltar la labor social heta por esta Escuela, porqué reportaba una
formación a la juventud del Pueblo y al mismo tiempo se aseguraba la perdurabilidad
de la Industria de fabricación de juguetes.
Foto Nº 3 Promoción 1942-43 de la Escuela de Formación Profesional de
Matriceros de la Casa Payá
Indudablemente los trenes norteamericanos han destacado por la espectacularidad de
sus composiciones, con las máquinas más potentes del mundo y recorridos larguísimos.
De aquí probablemente la moda de que muchos trenes de juguetes fabricados una vez
acabada la Segunda Guerra Mundial estuviesen inspirados en los trenes de este País. Así
todas las marcas españolas tienen esta tendencia, especialmente JOSFEL que fabricó
unas máquinas, hoy en día muy cotizadas, y una gran variedad de vagones, tanto de
carga cómo de pasaje típicamente americanos. Payá sólo fabricó un modelo inspirado en
las americanas cómo la 987 con dos clases de motor muy similares entre si, en que su
principal característica es que eran de motor “universal” o sea que tanto podían ir con
corriente alterna cómo en continua y también un cambio de marchas electromecánico
que cambia de marcha cada vez que se interrumpe el fluido eléctrico. Era un motor
totalmente diseñado por Payá , en que sus rotores son similares a los de las máquinas de
antes de la Guerra civil , cómo la 983. El cambio de marchas es verdaderamente
ingenioso y que si está bien equilibrado funciona bastante bien. De este motor han
derivado el Autovía, típicamente americano que quiere imitar el modelo M10000 y
compite con el mismo modelo de “Lionel” que es muy similar. Cómo los modelos
americanos estaban de moda, también la casa RICO sacó un modelo de máquina de
rodaje 1-3-0 mucho más simple que la “Santa Fe” de Payá con cambio también
electromecánico que no siempre funcionaba bien. Era una máquina destinada a hacer la
competencia a la “Santa Fe” pero mucho más sencilla, aunque actualmente es bastante
rara.
Foto Nº 4 Maqueta expuesta en el Circulo de Bellas Artes de Madrid , el 25 de mayo del 1949.
Sin embargo, estando pues de moda los modelos americanos, Payá saco en el 1946 el
modelo “Santa Fe” de RENFE. Según me cuenta mi amigo Raimundo su padre conectó
con el Sr. Enrique Pérez, natural de Baracaldo, gran aficionado a los trenes y de gran
habilidad cómo maquetista. Lo “ficho” y se lo llevó para Alicante. Prácticamente fue Él
quién diseñó la “Santa Fe”, con los vagones y coches de la serie 1300. También se
diseñaron las estaciones y demás elementos ferroviarios con el criterio de dar la máxima
polivalencia a todas las piezas a efectos de que pudiesen formar parte común de los
distintos elementos ferroviarios…PART SEGONA

funcionamiento de este aparato produce mucho consumo eléctrico, ya que esta dotado de una resistencia de unos 30 ohmios. En la resistencia alojada en la chimenea había que colocarle unas gotas de un líquido fumígeno suministrado con la locomotora de aspecto oleoso y negruzco, con una olor empireumática característica entre alquitrán y agua de hollín. Actualmente va bien cualquier fumígeno o incluso aceite tipo “seis en uno” que es muy ligero y apenas deja cenizas. Sin embargo, dada la naturaleza de la caldera se consume bastante. Actualmente la tecnología de los fumígenos se ha simplificado y mejorado muchísimo, sobre todo en el gasto de liquido y efectos visuales, pero en los años cuarenta estos efectos se tenían que lograr con un dispositivo mecánico y una resistencia alojada en una caldereta. Es lo que había, pero era un mecanismo efectivo.

A pesar de qué la “Santa Fe” tenía la motorización de la 987 las primeras tenían el cambio de marchas accionado a mano con un conmutador de cartón accionado desde la cabina con una palanquita situada en la parte izquierda, a diferencia de las posteriores, que ya disponían de cambio electromecánico y que la palanquita está situada en la parte derecha de la cabina. Es un detalle para ver si la pieza es de los primeros modelos o ya posterior. Los primeros modelos tampoco llevaban interruptores de luz y humo, que se añadieron posteriormente.

Otro accesorio importante son las luces, una situada en la parte delantera de la máquina, el faro. En los modelos antiguos era una bombilla convencional, de color blanco que sobresalía al exterior y que le dan a la pieza un aspecto antiguo no despreciable, pero en las réplicas de los años ochenta la bombilla estaba integrada ya dentro del faro y que le daba más realismo y al mismo tiempo iluminaba unas aberturas laterales del faro que estaban rotuladas con la inscripción 1101 que quedaba iluminada. También en el interior del hogar, en la cabina, otra bombilla que a través de un papel de celofana teñido de rojo da la impresión de qué esté abierto. En el embarrado delantero lleva dos faroles de petróleo figurados. En los modelos más antiguos el farol derecho era rojo mientras el de la izquierda era verde, disposición igual que en la navegación marítima. En modelos posteriores los dos faroles ya están pintados en blanco.

Tanto las luces cómo el humo van accionados por dos interruptores situados cerca de un domo i bien integrados en todo el conjunto. Si accionamos ambos interruptores la máquina pierde algo de potencia ya que hay más consumo eléctrico, pues cada bombilla tiene una resistencia similar a la del humo. Unos 90 ohmios.

La “Santa Fe” es una máquina que ya sale de la categoría de “juguete fino” (cómo eran llamados en aquella época) y pasa a ser ya una pieza de coleccionista. Es una pieza de gran belleza, muy ferroviaria, aunque su rodaje sea 1-3-1 no sea el del modelo real, hay que admitir esta licencia por el tipo de motor de la que derivaba, por la curvatura de la vía y por que en aquella época, no era demasiado factible hacer reproducciones en serie demasiado fieles al modelo real, pues las piezas eren polivalentes y hechas con matricería. También era un merito en el coste de la máquina que parte de sus piezas fueran comunes a otras locomotoras anteriores, pues esto abarataba su coste. Así pues la “Santa Fe” tiene las mismas piezas de otros modelos, cómo aparte de ruedas, bielas, pistones; el mismo motor. También el tender deriva de la antigua “Mastodonte”: la misma Casa Payá, a partir del modelo original y ya en los años ochenta, pintó el modelo en azul, rojo o verde. Todas de una gran belleza. También creó la máquina Baldwin dotada de aparta vacas, escaleras de acceso a la caja de humos y sin las pantallas aparta humos. El rodaje también modificado siendo 1-3-2 en lugar de 1-3-1, aprovechando un boggie de vagón de cuatro ejes. La parte delantera de la chimenea está pintada en plata y en el tender se ha eliminado la parte de cabina y dotado de unas escalerillas de acceso. Un modelo espectacular.

El aprovechamiento de otras piezas para hacer otros modelos fue una de las características principales de Payá, dónde la convertibilidad era máxima tanto en máquinas, coches, vagones cómo demás elementos ferroviarios. Este aprovechamiento llega a su máxima expresión con la Máquina “Norte” , el modelo 1105 dónde se combinan los testeros de la cocodrilo pequeña, modelo 989, el chasis del coche largo, la caja del furgón de correos, el motor de la “Santa Fe”, los carretones del tender, también de la “Santa Fe”, etc. Tanto es así, que la única pieza hecha expresa es el techo Y es un modelo con indudable aire ferroviario y una similitud, exceptuando el rodaje, con la 7100 la máquina eléctrica de la antigua Compañía del Norte que circularon largo tiempo en RENFE. Se comercializaron con dos colores, el marrón y el verde.

Hemos de resaltar que la polivalencia de todos sus componentes era un arma de doble hilo, pues si por una parte abarataba el coste de las piezas, por otra exigía muchas horas para su montaje. Veamos un por ejemplo: un simple furgón de 4 ejes se compone de unas 80 piezas, ello significa que su montaje requería bastante tiempo. Las piezas similares de la competencia y incluso de marcas mucho más acreditadas cómo pueden ser Märklin, JOSFEL o incluso RICO eran de montaje mucho más simple. Quizá para abaratar costes emplearan piezas de fundición de la nefasta aleación de “Zamac”.

El maquetista actual desmerece el modelo porque no es del todo exacto. No tiene en cuenta que el criterio de antes de los fabricantes de trenes se basaba en chapa metálica y matricería por no decir madera, cómo MANAMO y valoraban muchísimo en hacer piezas comunes a diferentes modelos, pues a parte de abaratar su coste, les daba la posibilidad de enriquecer su catalogo.

Así son los modelos de la casa Payá, pero los aficionados al maquetismo, que tienen mucho más tiempo y libertad, han explotado el modelo hasta punto inverosímiles. Así pues, uno de nuestros modelistas, socio de l’ A.A.F.C.B. el Sr. Enric Ramon llegó a fabricar una Garratt, acoplando dos motores dentro de las cajas de dos tender que a su vez sostenían la caldera y cabina. Una pieza espectacular que se estrenó en el circuito histórico de la A.A.F.C.B. Otro socio, también profesional, el amigo Sr. Julià ha comercializado a partir de la “Santa Fe” otros modelos tipos máquina tender, uno de ellos tipo “Mallet” con dos motores estos ya fabricados ex profeso. Esto quiere decir , que a pesar de ser una máquina ya pieza de museo, también continua estando “viva” que es objeto de transformaciones y que se la puede ver circular frecuentemente en los cuatro circuitos de “0” de l’ A.A.F.C.B.






Foto Nº 7 Una máquina tender “Julià” derivada de la “Santa Fe”

Otros detalles que enriquecen el modelo son los topes retractiles, las mangas de freno situado en la parte delantera de la máquina cómo la trasera del tender. Faroles a petróleo, Volante practicable de la caja de humos y otros complementos cómo el compresor de aire,- figurado naturalmente- tuberías de cobre, domos, areneros i finalmente, en el interior de la cabina, los mecanismos propios de una conducción a vapor, cómo el regulador que es móvil manómetros, etc. Destaca la gran boca del hogar, permanente abierta y que muestra el rojo del fuego iluminado por una bombilla interna.

El tender tampoco desmerece a la máquina. Es una pieza derivada de la antigua “Mastodonte” nº 884, pero con carretones con ballestas en relieve basculantes sobre un tornillo. Tiene una parte de cabina que se acopla a la de la máquina, una de las características de la “Santa Fe” .Lleva carbón de hulla que le da un gran realismo y por último un soporte para colocar un farol rojo, farol que era de “quita y pon” y que llegó a eliminarse pues al ser una pieza suelta era lo primero que se perdía.

La “Santa Fe” es una máquina bastante compleja, con innumerables componentes. Su montaje debía ser laborioso y requería cuidado y precisión. Esto significaba muchas horas de operario y debía encarecer mucho la pieza. Es una locomotora que está en medio camino entre el juguete, por tanto tenia que ser asequible, y la pieza de colección. Quizá para abaratarla se hacían muchas piezas con la aleación denominado “zamac”. Una aleación compleja a base de zinc, aluminio, magnesio, antimonio y cobre que se adaptaba muy bien a toda clase de moldes, pero a la largo del tiempo estas piezas se deformaban por cristalización, sobre todo si algunos metales base tenían impurezas de plomo, cosa nada extraña si tenemos en cuenta que en aquella época de penurias, muchos metales se obtenían de chatarras. Para ello, estas máquinas requerían un retoque final o un control de calidad cuidadoso (cómo toda clase de máquinas). De esto se encargaba el Sr. José Gisbert “Tio llegum”. Cómo se puede ver en la fotografía el Sr. Gisbert prueba una máquina- aún sin pintar- en plena curva y con una composición de vagones. Así se exigía un máximo esfuerzo y acababa de “afinar” la pieza.
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Foto Nº 8 Pruebas de una “Santa Fe” aún por pintar

Actualmente, un socio de l’ A.A.F.C.B., el Sr. Juliá, comercializa todo tipo de componentes de diferentes marcas españolas antiguas fabricadas en latón, que permite hacer una sustitución de las piezas averiadas y hacer el modelo operativo o sea que puede circular. Este defecto de deformación de las piezas de “zamac” también esta presente en las replicas de los años ochenta aunque con menos frecuencia. Lamentablemente el control de calidad que hacia el “Tio llegum” ya no se debía hacer porque hemos visto autenticas barbaridades, cómo el empleo de tornillos totalmente inapropiados. Sobre todo en las últimas fabricaciones.

La “Santa Fe” no es una pieza rara, es por suerte bastante asequible, se encuentra en mercadillos, anticuarios y también por Internet. El problema es que no todas están en buen estado de conservación y es preciso hacerles una “gran reparación” que normalmente se basa en substituir el rodaje, carretones del tender, y algunas piezas hechas con el nefasto “Zamac”. Es muy importante calibrar el ancho de ruedas para disminuir los roces. Estos recambios se pueden hallar en tiendas especializadas y indudablemente son de mejor calidad que los originales y mejoran el funcionamiento y la presentación de la máquina. Sin embargo alguna vez es posible que tengamos que practicar “canibalismo” en detraimiento de alguna otra pieza.

Cuando se consigue una máquina se tiene que considerar que es una pieza aventurera y su grado de deterioro es un reto: cuando más deteriorada está, mejor. Gozas más en ponerla en estado de marcha. Sin embargo, hay que tener unos criterios básicos para no deteriorar la antigüedad de la pieza, de respetar el contexto de la época y el paso de los años, nunca repintarla ni añadirle accesorios extraños, sólo limitarnos a ponerla en estado de marcha y si la caldera está oxidada quitar las incrustaciones de oxido con sumo cuidado (algodón mágico) para respetar la pintura original y darle con una muñequilla de trapo un ligero baño de aceite, seguido de un enérgico frotado con un paño suave, que resaltará la antigüedad y la patina de la pieza.

En resumen: la “Santa Fe” es una pieza de colección, un clásico de gran belleza ferroviaria y a mí entender el exponente máximo de la industria juguetera española de los años cuarenta-cincuenta y que una vez “afinada” puede competir con éxito a las demás locomotoras de marcas muy acreditadas de su tiempo y cómo no son piezas raras, si no relativamente asequibles, podemos gozar de su contemplación o incluso de su funcionamiento.


Bibliografía consultada:

.- Payá 1905-2005 Cent anys de Joguets a la Comunitat Valenciana. Catàleg de la Exposició realitzada en el MuVIM Any 2005

.- Catàlegs diversos de la Casa Payá

.- E·l Juguete Espanyol y el Ferrocarril. 100 Años de Historia. Exposición Antológica Fundación de los Ferrocarriles Espanyoles.

.- Evolution Technique des trains Jouets Per Udo Becher i Werner Reiche. Ëditions Loco Revue

.- Model Trains. The Collector’ s Guide. De Chris Ellis. Ed Magna Books

.- Historia de la Tracción de vapoir en Espanya. Tomo 1 de Gustavo Reder i Fernando Fernández. Sanz. Editat per aquest últim.

.- Payá. Historia Social de una Industria Juguetera. José Ramon Valero Escandell. Conselleria de Treball i Seguretat Social. Generalitat Valenciana. 1993

Agraïments.
Raimundo Payá
Fidel Payá
Albert Wilshusen
Pere González

Raimundo Payá i Jordi Botta

lunes, 11 de enero de 2010

Payá Hnos. 3ª Generación

PAYA HERMANOS: 3ª GENERACIÓN

Por Raimundo Payá Moltó.
raimundopaya@telefonica.net



El Consistorio Municipal ha dedicado a Nicolás Payá Jover una plaza y un monolito. Es un buen momento para acercarnos a su figura y ello no es posible sin encuadrarlo dentro del contexto histórico de la familia a la que perteneció.
Los fundadores de la juguetería fueron de mayor a menor Pascual, mi abuelo que nace en 1878, Emilio que nace en 1882 y Vicente nacido en 1886. Nicolás es hijo del menor. Nació el 6 de diciembre de 1911. Era el mayor de sus hermanos.
En 1917 empieza a trabajar en la fábrica mi padre, Raimundo, a los 16 años. Fué totalmente autodidacta. Sus hermanos Ramón y Artemio ya cursaron estudios. Ramón de peritaje mercantil en la Escuela de Comercio de Alicante y Artemio hizo el peritaje industrial en Alcoy y posteriormente se licenció en farmacia. Ellos fueron la segunda generación que según los historiadores, alumbró la primera época de Payá Hermanos que llega hasta 1936, denominada la era de oro del juguete de hojalata.
La segunda época coincide con el paréntesis a que obligó la guerra civil española. Payá y Rico fueron socializadas formando una sola unidad de producción enclavada en las naves de Payá. A esta unión que duró hasta el 31 de octubre de 1937, le llamaron Industrias Payá y Rico Socializadas U.G.T. y subtitulaban (Antes Payá Hermanos S.A. Y Rico, S.A.). El uno de Noviembre crearon la Cooperativa Obrera Rai, sin participación aún de las familias, regentada por el Control Obrero Industrial U.G.T. que duró hasta 1939. La fábrica Nacional de Armamento número 27 que pertenecía a la subsecretaría del gobierno radicado en Valencia, también estuvo en las naves de Payá. Fabricaron balas de diferentes tipos y espoletas de bombas.
La tercera época va de 1939, año en que las familias propietarias volvieron a hacerse cargo de sus fábricas, hasta 1984 en el caso de Payá.
La tercera generación cursó estudios superiores. Tras la guerra Nicolás acaba Ingeniería Industrial en Madrid en 1941 e Ismael termina, también ingeniería industrial, en Barcelona en 1942. Ambos vuelven al pueblo y se incorporan a la empresa de sus mayores con sus flamantes y cotizados títulos.
Nicolás conoció a su esposa Gloria Pérez-Payá en el último curso de la carrera. Pertenecía a una familia oriunda de Ibi que vivía en Madrid. Se casaron en 1942. Ismael se casó en 1943 con Carmen Benedito que procedía de Gandía.
A Ismael le encomendaron la tarea de montar la fábrica de Alicante, sita sobre 20.000 m2 en el Polígono Santo Domingo en el Barrio de San Blas. La decisión de montar las nuevas naves en Alicante obedeció a dos razones fundamentales. La primera la posible escasez de mano de obra que podía producirse en el pueblo y la segunda la tranquilidad que daba poner kilómetros por medio para que no copiaran con facilidad sus nuevos modelos. Ibi tenía entonces unos 3.500 habitantes y ya habían surgido varias fábricas jugueteras.
La fábrica de Alicante empezó a funcionar en 1945 aunque la inauguración oficial se llevó a cabo el 28 de Febrero de 1948. Tenía 55 empleados 30 varones y 25 mujeres.
A Nicolás lo destinaron a la Jefatura del Taller Mecánico de la fábrica de Ibi. Vino a sustituir al obrero Francisco Rico León conocido como Paco el de Cêlia. Fue nombrado encargado del taller mecánico el 15 de julio de 1926, y repuesto en su cargo tras la guerra. En su nombramiento se dice: “Se le reconocerán la autoridad y atribuciones que dicho cargo le confieren”.
Nicolás se ocupó también de montar la Escuela de Formación Profesional y la de Aprendices que titularon de Preaprendizaje. Su título y sus desplazamientos habituales a Madrid a ver a los familiares de su esposa, hicieron que fuera él quien se encargara de los trámites y la dirección de esta gran obra.
La formación de los empleados había sido una constante en Payá desde los primeros tiempos. Así lo certifican los anuncios que hemos podido recuperar del archivo de los años 1919, 1921 y 1923 y que adjuntamos. En ellos, como puede verse, se invita a los obreros y obreras a asistir a las clases nocturnas, por cuenta de la casa.
Desgraciadamente en los años cuarenta la formación fue solo para los varones. Acudían los hijos de los empleados y excepcionalmente algún otro mozalbete. Era el lugar, donde seguía impartiéndose formación, de los 10 a los 14 años y además se encaminaba a los estudiantes a los diversos oficios de la empresa a la que podían acceder a partir de esa edad. Corría la leyenda de que los muy buenos iban a la Oficina Técnica, los buenos, según sus aptitudes, a la Administración o al taller mecánico, y el resto a cuchillería.
El profesor de la Escuela de Aprendices era el maestro D. José Carbonell impartía las clases en horario de 9 a 12 y de 3 a 5 incluidos los sábados. El maestro era famoso por el férreo mantenimiento de la puntualidad, el orden y la disciplina incluso imponiendo severos castigos. Más de uno tuvo que escribir quinientas veces los ríos de España en los cartoncitos que sobraban de los recortes de las cajas de juguetes, que todo se aprovechaba en aquellos tiempos.
La formación era totalmente gratuita y además se proporcionaba a los alumnos los libros y material escolar necesario para el desarrollo de las clases que a la sazón consistía en cuadernos, lápices, gomas de borrar, reglas, y las famosas plumillas para mojar en los tinteros. Los lápices, las plumillas y las gomas de borrar se reponían cuando los alumnos entregaban al maestro el último cabito y había transcurrido el tiempo de duración previsto. Todo se cuidaba mucho. Ví en repetidas ocasiones a mi abuelo afilando de nuevo las plumillas, sobre todo las de dibujo lineal, que volvían a utilizarse con tinta china. A los aprendices se les llevó de excursión a Benidorm a ver el mar y a bañarse. Fueron con sus madres. Una gran oportunidad para, por primera vez, conocer el Mediterráneo.
La Formación Profesional a principios de los cuarenta solo se impartía en Madrid en el Centro Virgen de la Paloma y en esta escuela de Payá en Ibi. Las clases se desarrollaban a lo largo de cuatro cursos, después del horario laboral, en las aulas que Payá construyó a tal efecto, en la calle Santa Rita, enfrente de la fábrica. Estas clases también eran gratuitas incluso el material. Asistían los chicos que ya trabajaban en la empresa. Se estimulaba la asistencia pagando, incluso los domingos, una peseta a los de primero, dos a los de segundo, tres a los de tercero y cuatro a los de cuarto. Este dinero a veces se entregaba y otras iba a parar a un fondo para realizar viajes para visitar y aprender de otras empresas importantes como Marconi y la Estándar en Madrid, Pegaso en Barcelona o La Comercial Terrestre y Marítima. Si faltaba dinero para poder realizar el viaje lo ponía la empresa.
A las obreras no se les dieron estas oportunidades quizá por el mandato de la época “liberaremos a la mujer del taller y la fábrica”. Muchas aceptaban la dote que les daban si dejaban el trabajo al casarse. Eso me comentó María Valero, “La Poca”, que aún recuerda que encontraban muy injusto que las que no se casaban y seguían trabajando no tuvieran dote.
La Formación Profesional tenía una parte teórica y otra práctica. La teoría la daban Nicolás e Ismael, José Monllor, Francisco Rico León y otros. Y la parte práctica la desarrollaban los propios maestros de taller de la fábrica que estaban en el Taller Mecánico como Alejandro Moltó Gómez, “el tío inflaglobos”; Fernando Navarro, “el tío colasero”; Rafael San Juan, “lladoro” que luego fundaría Talleres El Carmen, y otros. En los últimos años ya daban clase algunos de los primeros alumnos que se formaron en la escuela y seguían trabajando en Payá como maestros de taller, ese fue el caso de Vicente Martínez Guillén, “Panfígol” y Olegario Bernabeu que daba dibujo lineal.
Los alumnos obtuvieron diversos premios en los distintos concursos en los que participaban. Destacaremos el premio internacional de ajuste otorgado a Juan Vicedo García “Quintín”. En 1956 el primer premio internacional de matricería y ajuste que ganó Ramón Valero García. En 1965 el primer premio internacional de ajuste fue para Rafael Bravo Bautista que trabajaba en Payá Alicante y el honor para Olegario Bernabeu que quedó finalista en la ciudad de Almería, en la especialidad de delineación.
A finales de los cincuenta se creó una fundación con todos los empresarios locales, para construir una Escuela Oficial de Formación Profesional. Se ubicó junto al Colegio de los Salesianos y fue regentada por ellos ya que desde su fundación los salesianos siempre habían contemplado la formación profesional como una de sus tareas primordiales.
Nicolás Payá a partir de esos momentos ya no tuvo que ocuparse de los temas de formación dedicándose a su labor en la Jefatura del Taller de Matricería. Actualizó la tecnología de fresas y prosiguió su tarea hasta su jubilación.


Alicante, 20 de Abril 2007.