martes, 6 de septiembre de 2011

Los trenes PAYÁ

LOS TRENES PAYA .

Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net

Payá inició la fabricación de trenes con los trenes sin resorte influenciados por modelos alemanes que, sin duda, utilizaron y fueron su inspiración. En estos modelos ya se ve una estrategia de producción que llegó a ser la tónica general de Payá hasta su desaparición: el aprovechamiento exhaustivo de todos los elementos de diseño y producción.
Efectivamente, como se puede observar en los trenes de esta primara época, las ruedas son los mismas que las de las tartanas y tranvías e incluso los vagones descubiertos son prácticamente los mismos que los de los tranvías. El aprovechamiento de ideas, troqueles o moldes será siempre objetivo fundamental buscando siempre el abaratamiento y efectividad inmediata utilizando lo ya existente y aplicándolo a la creación de nuevos productos para el mercado.
Al comenzar la primera guerra mundial en 1914, Payá Hermanos se encuentra con un panorama muy favorable a sus intereses pues el desarrollo de los acontecimientos bélicos y la neutralidad española en el conflicto tienen como consecuencia la casi desaparición total de la importación de los juguetes alemanes y franceses y el consiguiente aumento de la demanda interior y Payá ocupa una gran parte del hueco dejado por los juguetes fabricados fuera de nuestras fronteras.
Evidentemente Payá estaba muy lejos de conseguir la complejidad y calidad de los juguetes alemanes de las firmas mas importantes como Marklin, Bing o Carette pero competía sin problemas y con mejor precio con los juguetes sencillos de importación y además desarrollaba modelos que formaban parte de la idiosincrasia nacional y de la vida cotidiana del momento. En consecuencia durante los años que duró la guerra las ventas de Payá aumentaron considerablemente.
Fue precisamente en esa época cuando se produjo el primer tren sobre vía de hojalata con la curiosidad de que el mecanismo de resorte estaba embutido en un cilindro que atravesaba en paralelo los ejes de las ruedas de la cabina de la máquina accionando, por medio de dos bielas de transmisión, el movimiento a las ruedas.
Tan pintoresco sistema de resorte duró poco tiempo. Se optó por lo mas ortodoxo imitar los trenes fabricados hasta entonces. En el año 1916 es cuando mi abuelo Pascual le pide a mi padre Raimundo, que abandone sus estudios en Valencia y se ponga a trabajar en la fábrica para desarrollar una política competitiva en el panorama del momento. Ya había iniciado su producción el que sería su gran competidor: Rico S.A.
Terminada la primera guerra mundial la industria alemana trató de ocupar nuevamente el espacio perdido y aunque Payá ya había desarrollado una red de distribuidores y clientes sólida, no era cuestión de dormirse en los laureles.
En los años veinte Payá tenía ya en el mercado varios ferrocarriles de pequeño tamaño, escala 0, para marchar sobre vías y un tren escala 00 réplica exacta del de la casa alemana Bing. Los trenes de Payá de esta época eran siempre litografiados y con mecanismo de resorte, exceptuando los modelos in vía que estaban fuera de escala y podían ser con o sin resorte. Estos modelos pueden verse en el catálogo de Payá del año 1925.
El catálogo del 25 fue creciendo año a año. En 1926 se añadieron varias hojas que incorporaron distintos modelos de trenes y aviones el mas famoso fue el avión Plus Ultra réplica del que Ramón Franco y sus compañeros realizaron el primer vuelo transoceánico.
La llegada a Payá de mi padre fue definitiva en la evolución de los modelos y fundamentalmente en el desarrollo de trenes de escala 0. Cambiando litografías consiguieron aspectos diferentes para incorporar nuevas variedades al catálogo.
Influenciados, sin duda alguna, por los trenes alemanes se diseñaron resortes de calidad para los grandes modelos, la máquina de referencia 883 (llamada Mastodonte), y las de alta gama como la 980 y 879. La referencia 980 es la versión, en pequeño, de la 883 pues la cabina, resorte con ruedas, bielas, chimenea, frontis, faros e incluso el ténder son exactamente los mismos. Acortando la caldera y con litografía distinta consiguieron dos referencias diferentes que aparecen en el catálogo de 1929, logrando dos modelos distintos de buena calidad y muy correcto acabado que ocuparon una parte del mercado y hoy son piezas muy apreciadas por los coleccionistas.
Estas piezas de alta gama, se comercializaron en cajas de dos, tres, y cuatro coches de viajeros así como individualmente las máquinas y los vagones que siempre son litografiadas y con ventanas de cristal en las primeras series y de celuloide en las posteriores en la 980 y siempre de celuloide en la referencia 883.
La referencia 879 es la más pequeña de las máquinas de alta gama aunque el resorte fue diseñado exclusivamente para este modelo. Se comercializaron en cajas desde un solo coche de viajeros hasta la mas completa de seis vagones con vías de catorce tramos para cerrar el círculo teniendo uno de los tramos, dos agujas de freno y desenganche automático de los coches. Los vagones son litografiados y con leyendas en francés muy influenciados por los modelos P.L.M. fabricados por las casas alemanas.
Payá continuará fabricando las series mas pequeñas a mediados de los años veinte, los modelos 820, 822, y 829 que seguirán en catálogo hasta después de la guerra civil. En todos ellos se incluirá el sistema de iluminación de la locomotora por medio de una pila de petaca.
En 1928 aparece la serie de locomotoras de resorte 896, litografiadas en diversos colores que se convertirán, dotándolas de motor eléctrico, tapa humos, bielas mas complicadas y algunos otros detalles, en la serie 984 primera máquina de Payá que se puso en el mercado en 1930, modelo muy vendido por Payá a lo largo de los años, en todas sus variantes.
La primera serie iba marcada, como los trenes de resorte, con el número 896, caracterizada por tener el tapa humos más alto que las posteriores series 984 que irá con este número en la locomotora y el ténder a partir del año 1934.
Las composiciones de la serie 984 serán siempre de viajeros, con coches de la serie 960 al principio y posteriormente la 985. Estos últimos incorporará luz interior con una bombilla colocada en el techo y un curioso sistema de corriente que se transmitirá por medio de dos cables que se conectaban en el ténder y de ahí pasaban a la locomotora. Estas composiciones vendrán acompañadas también, de un transformador alargado que será utilizado solamente para esta referencia pues con posterioridad se utilizará el modelo estandarizado.
Mi padre siguió desarrollando ideas en la oficina técnica y a principios del año 1935, lanzó al mercado dos nuevos modelos: la locomotora 987 y el tren articulado referencia 1000.
La máquina 987 fue una copia, casi exacta, de la máquina Lionel de referencia 1681-E del catálogo de dicha firma que salió al mercado en 1934 con la salvedad de que Payá adjuntó como ténder la referencia 879 y los coches de viajeros de la serie 980. El acabado final de la máquina y ténder se pintó de color gris verdoso con detalles en negro y rojo, acabando el secado de la pintura, al horno. Lo coches seguirán siendo litografiados.
El modelo de tren articulado 1000 se inspira en el Lionel 752-E pero acortando la longitud de la máquina motriz y los coches y cambiando, ligeramente, la decoración y colores que fueron pintados y acabados al horno.
Estos nuevos trenes eléctricos salieron al mercado en las Navidades de 1935 y 1936 y tuvieron muy buena acogida entre el público y los comerciantes especializados en la venta de trenes.
Durante la guerra civil se suspendió la fabricación de juguetes aunque se seguían sirviendo las referencias que quedaban en los almacenes. Payá se convirtió en industria auxiliar de guerra y también fabricó monedas de cobre para uso local utilizando las prensas y los troqueles de la fábrica.
Finalizada la guerra, ya en los años cuarenta, aprovechando la matricería existente, saca adelante la fabricación de modelos, ligeramente maquillados, lo que le permitió conseguir los recursos necesarios y desarrollar una nueva gama de trenes que llevó a Payá a convertirse, durante décadas, en el mayor productor de trenes de España. En los años cuarenta se simplifica la decoración, abandonando la litografía en las máquinas, y sustituyéndola por la pintura al horno. La referencia 984 sobrevive varios años y convive con nuevas versiones pintadas de negro que será el color de las máquinas en todos los modelos, menos en el tractor 989 que siempre será de color verde y el techo crema.
La mayoría de los trenes de resorte seguirán siendo litografiados aunque, paulatinamente, se irá imponiendo también para ellos la pintura negra al horno por razones de economía en la producción.
En 1945 Payá saca al mercado la locomotora tipo Santa Fé que mereció un artículo especial publicado en estas misma revista. Al salir al mercado esta máquina se desarrolla la serie de coches de viajeros 1376 de 38 cms y la serie 1371 de 320 cms. también el furgón de correos 1359 que será siempre de 30 cms de largo.
Para la serie 1376 se utilizaron las matrices de los coches 883 pero añadiéndoles testeros en fundición imitando los fuelles de unión entre los coches y cambiando los techos. El sistema de alumbrado interior será ya con toma individual en cada coche, abandonando el engorroso hilo de corriente hasta la máquina, que solo se mantendrá en la serie 987.
Al mismo tiempo saldrán, de la oficina técnica, los vagones de mercancías y el vagón taller de la serie 1350 de 30 cms. Todos los coches y vagones tendrán bogies con costadillos de calamina y mantendrán el pintoresco y exclusivo sistema de enganche de Payá que ha caracterizado siempre a sus trenes de escala 0.
En esta etapa se desarrollaron también todos los modelos de estaciones serie 1260 y complementos ferroviarios que tendrán la característica de que todos sus elementos irán unidos por tornillos y no por engafado lo que permitió su venta en cajas sin montar o ya montados, así como la posibilidad de diferentes combinaciones. En todas estas estaciones se alternas tres colores: rojo, verde y crema. Colores, mayoritariamente usados también en los trenes.
En 1948 con ocasión del primer centenario del primer tren español Barcelona-Mataró, Payá lanzó la escala S. A partir de los años cincuenta se puso en el mercado la H0. Las escalas pequeñas se impusieron por una cuestión de espacio. A mediados de los sesenta se abandona definitivamente la fabricación de trenes de la escala 0 aunque, siguió fabricándose la Santa Fe en series por encargo, hasta los años setenta en que dejó de fabricarse.
Cuando en 1984 se crea la Cooperativa Payá, se volverán a fabricar de nuevo los trenes eléctricos del 0.
Emilio Alemán de la Escosura asesor de la Cooperativa Payá durante varios años, desarrolló lo que sería el último modelo salido de la oficina técnica de la fábrica, la locomotora tipo “Norte”: Frontis de la llamada locomotora cocodrilito, carretones del ténder de la Santa Fé, costados del furgón de correos, motor de la Santa Fé y techo realizado por el conocido modelista ferroviario Arturo Baltero Baus, con elementos de calderería también de la Santa Fé.
Esta pieza es un homenaje al afán creativo y pragmático del responsable de todas estas décadas de trenes eléctricos de escala 0, Raimundo Payá Rico.

3 comentarios:

pg dijo...

Hola, tengo una máquina eléctrica(1404) y varios vagones (1493, 1495, 1497)de la escala S. Eran de mi padre, ¿se podria saber de que epoca aproximada son, y si existe la posibilidad de adquirir recambios en algún sitio?

pg dijo...

Quisiera saber algo mas sobre la escala S, modelos, fechas... si es posible.saludos

Juan Manuel Grijalvo dijo...

Tengo un TAF, con la motorización de una locomotora de vapor 0-2-0.