jueves, 4 de junio de 2009

PAYÁ HERMANOS EN LA EXPOSICION REGIONAL VALEMCIANA 1909


PAYA HERMANOS EN LA EXPOSICION REGIONAL VALENCIANA DE 1909.

Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net



El juguete, ha sido una de las industrias punteras del tejido económico de la provincia de Alicante. En Ibi aún se fabrica un alto porcentaje de juguetes nacionales.
La industria juguetera ibense parte de una decisión, en el seno de la Familia Payá, que pasan de ser hojalateros (llanders) a jugueteros y no sólo artesanalmente como en Cataluña, sino industrialmente a pesar de no tener tradición alguna.
Esta industria transformó radicalmente las bases económicas y sociales de Ibi, desde los oficios a las maneras de pensar. En pocos años, el pequeño negocio familiar consiguió convertirse en la primera empresa juguetera de España.
Payá dice y publicita en 1963, con ocasión de la I Feria Nacional de Valencia, que su producción de juguetes viene evolucionando constantemente desde 1893.
El matrimonio Rafael Payá Picó y Teresa Lloret tienen dos hijas y cuatro hijos varones. Rafael, su hijo mayor, sigue dedicándose a los trabajos de hojalatería mientras que el padre y los otros tres hijos montan otra hojalatería. Fue en esta donde iniciaron la fabricación de juguetes pese a que en la escritura de venta de la nueva hojalatería por parte del padre a estos tres hijos, Pascual, Emilio y Vicente en 1905, todavía figura “un taller de hojalatería y venta de efectos de lata, bronce y otros metales” y sigue explicando que lo cede a sus hijos “no pudiendo atender a dicho establecimiento con eficacia por su avanzada edad”. Tenía 60 años. Nació en 1845.
Como se ve no especifica que se trata de una fábrica de juguetes pero en aquellos momentos, ya se trataba de un taller volcado a la producción de juguetes, sin desestimar algún trabajo ocasional. La dedicación juguetera no fue fruto de un día sino de una transformación escalonada. En consecuencia la fecha de 1905 no responde al inicio de la fabricación de juguetes, aunque es razonable pensar que esta cesión marca el paso del negocio de hojalatería al del juguete.
En la provincia de Alicante el origen de la industria del juguete podemos situarlo en Onil. En 1860 el matrimonio Eduardo Juan Sempere y Agustina Mora Payá, prima de mi abuelo Pascual, ya estaban fabricando muñecas de cartón que vendían incluso en Alemania de donde también importaban cabezas de porcelana de muñecas. Mi abuelo y su prima se visitaban con frecuencia. En una de esas visitas le mostraron unos juguetes de hojalata que habían traído de Alemania. Le llamaron mucho la atención porque las diferentes piezas estaban unidas sin soldaduras solo a base de “gafetes” y “puses”.
Evitar la soldadura, pensó, sería un gran ahorro y de ahí el interés de mi abuelo en estudiar concienzudamente estos juguetes para aplicar esta nueva técnica. Y no sólo fue un evidente ahorro sino una gran comodidad en el trabajo porque las soldaduras se tenían que realizar al aire libre mientras que el “engafado” se hacia en el interior del taller.
Los primeros juguetes fueron muy sencillos: candiles, palmatorias, regaderas, lecheras, platitos y menaje que reproducía los enseres domésticos de hojalata. Se vendían en los mercadillos y ferias de la comarca. Estos objetos en pequeño que hicieron para las hijas de sus clientas, causaron un gran impacto. Estaban pintados a mano. Su precio era modesto y los fabricaron con moldes de madera.
Además del menaje miniaturizado, destaca la tartana que hoy se ha convertido en símbolo de Ibi. Antes que la tartana hicieron caballitos, carritos, tranvías a caballo y trenes simples donde la máquina y los vagones estaban unidos por la misma base.
En los primeros años de fabricación juguetera se instalaron en los bajos de la vivienda familiar y en la cambra. En 1916 inician la fabricación de juguetes con hojalata litografiada de sencillos dibujos. Barquitos de vela y distintos carruajes con ruedas que los niños podían deslizar por el suelo hasta que incorporaron el resorte.
Consiguieron, venciendo obstáculos, una perfecta maestría. La autoformación y enseñanza a sus empleados les llevó a cortar la hojalata con troqueles y no a tijera, como en un principio. Una vez cortada la hojalata, la perforaban y con las copadoras le daban la forma deseada, engarzaban las piezas con “gafetas”.
La fuerza motriz la lograban con un burrito que iba dando vueltas a “la noria”, un entramado de poleas y correas que transmitían a un embarrado que llegaba hasta los troqueles y prensas. En definitiva el burro movía un malacate que transmitía la fuerza a las máquinas.
Los tres hermanos fundadores de la empresa también eran especialistas en composturas de instrumentos musicales como se indica en la tarjeta que para anunciar la empresa, hicieron por aquellas fechas. Formaban parte de la Banda Municipal. Mi abuelo Pascual tocaba el clarinete.
Las casas en las que vivían contaban con una pequeña huerta que sirvió para edificar posteriormente las naves que construyeron para instalar la empresa y que aún existen en la actualidad. Un patrimonio arqueológico, hasta el momento, altamente desperdiciado que corre el riesgo de irse deteriorando poco a poco en vez de constituir una riqueza, no sólo para el pueblo de Ibi sino para toda la Comunidad Valenciana. Es la única fábrica de juguetes de esa época que queda en Europa. Su puesta en valor podría otorgarle al pueblo de Ibi el título de Capital Europea del Juguete Antiguo.
En 1909 participan, con un muestrario variado, que expusieron en una bellísima vitrina modernista, en la Exposición Regional Valenciana. Fueron galardonados con una medalla de oro e invitados por la Cámara de Comercio, a participar en la Exposición de Buenos Aires en 1910. Esta exposición se realizó con ocasión del primer centenario de la Independencia de Argentina. Ya eran juguetes capaces de competir.
Otro de los obstáculos que Payá tuvo que superar fue las insuficientes e ineficaces comunicaciones. En 1900 no había comunicación directa con Alicante ni con Villena o Alcoy a donde sólo se accedía por caminos carreteros. Este aislamiento fue un gran freno para el progreso económico de la empresa. Incluso en 1925 Ibi todavía carecía de Administración de correos, la estación telegráfica era de servicio muy limitado.
El diario ABC de 25 de octubre de 1924 en un artículo se lamenta de que la comunicación telefónica con Ibi solo era posible a través de Alcoy. Este fue un fuerte hándicap para enfrentar la competencia con la Industrial Juguetera Catalana, artesanal, pero con buenas comunicaciones hacia el gran mercado potencial que suponía Barcelona.
Entre 1912 y 1936 se consolida en Ibi la Industria Juguetera. Fue una época de perfeccionamiento técnico. Los estudiosos califican esta era como la época de oro del juguete de hojalata. Los juguetes fabricados en esa época son míticos entre los coleccionistas de hoy en día.
Payá lanzó al mercado los juguetes de cuerda, aunque también se fabricaban sin ella con el fin de alcanzar a todos los sectores del mercado los de mayor y los de menor poder adquisitivo. Se utilizaban ya las planchas litografiadas lo que les permitió fabricar juguetes con coloridos muy vistosos. En 1931 Payá fabrica el incomparable y emblemático coche de carreras Bugatti. Pretendieron y lograron alcanzar niveles de calidad comparables a los de los productos alemanes.
También es de esa época el hidroavión Plus Ultra. Siguen la fabricación de trenes que se arrastran por vías que comenzó en 1923 y que en 1931 puso en el mercado la primera locomotora eléctrica que se produjo en España. La moto con sidecar Tuf-Tuf, el hombre con la maleta, los Tiosvivos, las construcciones de coches marca Rai para emular al famoso Mecano, y juguetes del hogar como cocinas, planchas, máquinas de coser y mueblecitos: comedores, mecedoras, y dormitorios y otros muchos juguetes denominados en la actualidad “penny toys” debido a su precio económico.
La fiesta de los Reyes Magos, con la cada vez más generalizada costumbre de regalar juguetes a los niños, disparó las ventas pero tuvo el inconveniente de una acentuada estacionalización.
En Ibi los años de la Primera Guerra Mundial fueron años de fuerte crecimiento, a pesar de la dificultad de conseguir las primeras materias.
Desde el punto de vista jurídico Payá el 15 de Diciembre de 1912 se inscribe como Compañía Regular Colectiva. El 2 de Julio de 1924 nace Payá Hermanos S.A. siendo los tres hermanos los únicos accionistas hasta 1951 que entran a formar parte de la empresa las nuevas generaciones. El Presidente del Consejo de Administración fue siempre mi abuelo Pascual Payá Lloret, hasta su muerte el 28 de agosto de 1951.
A lo largo de estos años se abandona la marca “La sin rival” a favor de la marca “Rai” con la que se denominó el primer cine sonoro del mundo. No es que hablaran los personajes pero las imágenes al compás de la música. Se llegaron a hacer hasta 101 películas diferentes. Su artífice fue mi padre, Raimundo Payá Rico. Los dibujos los realizaba Patricio Payá autor también de los primeros carteles publicitarios de la empresa. La parte musical la resolvió Claudio Reig. Sus hijos aún mantienen una industria de juguetes musicales.
La Guerra Civil Española acabó con un periodo de clara expansión pero sobre todo, supuso el final de la época dorada del juguete de hojalata. Cambió la estructura directiva de la empresa, la organización productiva y los productos fabricados.
Desde el principio de la contienda Payá se ve obligada a ceder la propiedad de la empresa a favor del Comité de Intervención. El 3 de noviembre de 1936, el Comité de Incautación de Industrias de Alicante autorizó la socialización con el nombre de UGT Industrias Payá y Rico socializadas. En 1937 se transformó y pasó a denominarse Cooperativa Rai, una marca de Payá, el acta de constitución es del 4 de octubre. Al año siguiente la Subsecretaría de Armamento se hizo cargo de la Cooperativa militarizándola, con el nombre de Fábrica número 27. La fabricación de juguetes se transformó en material bélico y la sección de cuchillería se dedicó a fabricar platos, vasos y navajas para el ejército. También hicieron moneda porque Ibi fue uno de los pocos municipios que tuvo la suya propia. La de peseta de cobre niquelado y la de real de cobre.
Acabada la guerra los propietarios recuperaron las industrias. Hubo que afrontar el reparto de maquinaria, primeras materias, cuentas bancarias y juguetes fabricados que estaban en los almacenes. En cuanto a los empleados, se adquirió el compromiso de contratarlos, al menos, tres días a la semana. El desbloqueo de las cuentas bancarias no se logró hasta 1944.
La escasez de materias primas era un verdadero quebradero de cabeza. La carencia de hojalata se palió con el reciclado de botes que se adquirían a las fábricas conserveras.
En el curso de 1943-44, Payá Hermanos pone en marcha la Escuela de Aprendices y Formación Profesional nocturna, con el fin de formar a mecánicos en las especialidades de matricería y ajuste. La feliz consecuencia fue la obtención de los premios internacionales de estas especialidades por parte de los mecánicos Juan Vicedo y Ramón Valero.
En los años cincuenta empiezan a independizarse mecánicos de Payá que fueron fundando sus propias empresas. La Escuela de Formación Profesional fue la cuna de nuevos empresarios que transformaron la industria juguetera ibense hasta hacerla la más famosa de España.
El 19 de Julio de 1949 a mi abuelo Pascual se le concede la medalla al mérito en el trabajo. En la actualidad la Real Academia de la Historia lo ha declarado Personaje Ilustre de España.
Payá inaugura el 28 de Febrero de 1948, una fábrica de juguetes en Alicante y pone como director de la misma a Ismael Payá Rico ingeniero industrial. En esta fábrica, especializada en juguetes para niñas, se realizaron los famosos Palomitón y Dulcecotón.
En 1964 Payá publicita en Televisión Española el primer juguete: el Tiburón Citroen Payá.
En 1984 Payá Hermanos S.A. hace suspensión de pagos. Nace la Cooperativa Payá. Los fondos de Payá Hermanos, más de cuatro mil piezas fabricadas en Payá y procedentes de las mejores fábricas de juguetes del mundo desde 1914, forman el grueso del Museo del Juguete Valenciano en Ibi.


7 comentarios:

Héctor dijo...

Magnífico y apasionante resúmen de parte de la historia más interesante de este país que se resiste a caer en el olvido.

Gracias por la publicación.

Blue Fairy meets Gepetto dijo...

un placer leer estos hechos de una fuente tan confiable. gracias por acercarnos este pedazo de historia.
saludos desde Argentina.
Blue
(Argentina Toy Collector: http://argentinatoycollector.blogspot.com/ Coleccionista argentina de juguetes de hojalata)

Xavier dijo...

¡Muchas gracias por esta nueva entrada en su apasionante blog!

Es tremendo el esfuerzo de la familia Payá primero a la hora de iniciar el negocio y después en continuarlo aun incluso con las restricciones de material ocasionadas por la Guerra Civil Española.

Por cierto, el detalle que el "motor principal" de toda la fábrica fuese un burro atado a una noria es del todo simpático. Hay que ver como ha cambiado todo, pero con que imaginación aquellas personas de antes sabían emplear a la hora de superarse.

Gracias de nuevo y sin duda deseoso de poder leer más sobre la historia de Payá.

Saludos desde www.rosaspage.com

Xavier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Tertulias dijo...

Estupendo el escrito que aqui escribes acerca de tu familia. Qué buenos momentos hemos pasado con los juguetes Payá, desde los de hojalata hasta el moderno Ferrari Payá.
Unn saludo.

Tertulias dijo...

Estupendo el comentario que nos dejas acerca de la historia de tu familia. Muy buenos momentos nos han deparado los juguetes Payá, desde los de latón hasta el moderno Ferrari Payá.
Un saludo

JAVIBI dijo...

Perfecto resumen de una historia que siempre va a estar ahi , soy de la familia y la desconocía. Saludos