
Por Raimundo Payá Moltó y Moisés Bernabeu Ibáñez (www.juguetesconhistoria.es)
lunes, 11 de enero de 2010
Pascual Payá LLoret de iletrado a personaje Ilustre de España
PASCUAL PAYA LLORET DE ILETRADO A PERSONAJE ILUSTRE DE ESPAÑA.
Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
En el padrón de 1889 de Ibi dice que en la calle San Blas nº 43, vive, con su familia, Pascual Payá Lloret de once años. No sabe leer ni escribir.
Esta circunstancia es comprensible a la luz de la realidad sociocultural del Ibi de aquellas décadas de finales del siglo diecinueve y principios del veinte. Según el padrón, sólo dieciocho personas tienen una capacidad media o alta y más de la mitad de ellos eran maestros y curas, a otra mitad, terratenientes.
Todavía en 1920 cuando la industria ya desempeña un papel importante en la economía local casi la mitad de la población de Ibi era analfabeta. Si bien eran un porcentaje similar o incluso inferior a la media provincial, se alejaba de la media de Barcelona, ciudad donde radicaba la competencia del juguete.
Mi familia, conscientes de las limitaciones que su preparación, meramente artesanal, representaba para una industria que había alcanzado unas dimensiones muy superiores al antiguo taller familiar, trataron de aminorar este problema desde fechas tempranas pagando a sus trabajadores para que pudieran realizar estudios nocturnos y no sólo a los varones. Lo atestiguan los avisos que la empresa colgaba en el tablón para los empleados y que se conservan en el Museo del Juguete, de los años 1919, 21 y 23 en las que se dicen:
“Quedan abiertas clases gratuitas nocturnas para todos los obreros y obreras de nuestras fábricas que deseen asistir a cualquiera de las escuelas de los Sres. D. Anselmo Coloma, D. Pedro Más, D. Tomás Picó y D. Alvaro Verdú; se entiende, que los honorarios de dichas clases serán de nuestra cuenta”. Incluso en la nota de 1923 dice que “Queda abierta clase nocturna para el personal de esta fábrica que deseen asistir a la escuela de D. Francisco Fau Peidró, quienes deseen asistir deberán solicitar antes en nuestras oficinas la correspondiente papeleta”.
Ya después de la guerra civil en 1942, Payá creó la Escuela de Aprendices, y la de Formación Profesional, esta vez sí sólo para los muchachos, eran otros tiempos. Su labor de formación se orientó especialmente a los ajustadores y matriceros. Procuró a los muchos que allí se formaron unos conocimientos de gran valía reconocidos a través de los Premios que consiguieron sus alumnos Juan Vicedo y Ramón Valero en diferentes concursos provinciales, nacionales e internacionales. Otros no lograron premios pero su formación contribuyó a sentar las bases que han permitido que el pueblo de Ibi tenga un desarrollo industrial.
Esta inquietud por la formación, en principio para salir del analfabetismo y posteriormente para labrarse un porvenir profesional, que siempre tuvo el abuelo Pascual es un legado inapreciable que Payá dejó para el pueblo y estoy seguro de que las circunstancias que rodearon su infancia pesaron mucho a la hora de persistir en este gran empeño. Quiso ahorrar a los demás lo que él tuvo que sufrir.
Días pasados he recibido una carta de la Real Academia de la Historia en la que me notifican que la Comisión de Ciencias Económicas, Políticas y Sociales de la Real Academia de la Historia, constituida por sus excelencias: Da. Carmen Iglesias, D. José Angel Sánchez Asiaín, y D. Manuel Jesús González, han considerado la inclusión de la biografía de D. Pascual Camilo Payá Lloret en la obra: Diccionario Biográfico Español de Personajes Ilustres. Carta que entregué a nuestra Alcaldesa para que quede en el Archivo Municipal y para que las autoridades municipales actúen como crean conveniente ya que como Personaje Ilustre de España nacido en Ibi, sólo tienen a mi abuelo Pascual.
Y para terminar quiero hacer saber que la cadena de Televisión Valenciana Punt Dos en un programa que van a iniciar llamado “Pioners”, dedicarán una sesión al abuelo Pascual. En cuanto sepa el día en que va a emitirse lo notificaré por este mismo medio.
Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
En el padrón de 1889 de Ibi dice que en la calle San Blas nº 43, vive, con su familia, Pascual Payá Lloret de once años. No sabe leer ni escribir.
Esta circunstancia es comprensible a la luz de la realidad sociocultural del Ibi de aquellas décadas de finales del siglo diecinueve y principios del veinte. Según el padrón, sólo dieciocho personas tienen una capacidad media o alta y más de la mitad de ellos eran maestros y curas, a otra mitad, terratenientes.
Todavía en 1920 cuando la industria ya desempeña un papel importante en la economía local casi la mitad de la población de Ibi era analfabeta. Si bien eran un porcentaje similar o incluso inferior a la media provincial, se alejaba de la media de Barcelona, ciudad donde radicaba la competencia del juguete.
Mi familia, conscientes de las limitaciones que su preparación, meramente artesanal, representaba para una industria que había alcanzado unas dimensiones muy superiores al antiguo taller familiar, trataron de aminorar este problema desde fechas tempranas pagando a sus trabajadores para que pudieran realizar estudios nocturnos y no sólo a los varones. Lo atestiguan los avisos que la empresa colgaba en el tablón para los empleados y que se conservan en el Museo del Juguete, de los años 1919, 21 y 23 en las que se dicen:
“Quedan abiertas clases gratuitas nocturnas para todos los obreros y obreras de nuestras fábricas que deseen asistir a cualquiera de las escuelas de los Sres. D. Anselmo Coloma, D. Pedro Más, D. Tomás Picó y D. Alvaro Verdú; se entiende, que los honorarios de dichas clases serán de nuestra cuenta”. Incluso en la nota de 1923 dice que “Queda abierta clase nocturna para el personal de esta fábrica que deseen asistir a la escuela de D. Francisco Fau Peidró, quienes deseen asistir deberán solicitar antes en nuestras oficinas la correspondiente papeleta”.
Ya después de la guerra civil en 1942, Payá creó la Escuela de Aprendices, y la de Formación Profesional, esta vez sí sólo para los muchachos, eran otros tiempos. Su labor de formación se orientó especialmente a los ajustadores y matriceros. Procuró a los muchos que allí se formaron unos conocimientos de gran valía reconocidos a través de los Premios que consiguieron sus alumnos Juan Vicedo y Ramón Valero en diferentes concursos provinciales, nacionales e internacionales. Otros no lograron premios pero su formación contribuyó a sentar las bases que han permitido que el pueblo de Ibi tenga un desarrollo industrial.
Esta inquietud por la formación, en principio para salir del analfabetismo y posteriormente para labrarse un porvenir profesional, que siempre tuvo el abuelo Pascual es un legado inapreciable que Payá dejó para el pueblo y estoy seguro de que las circunstancias que rodearon su infancia pesaron mucho a la hora de persistir en este gran empeño. Quiso ahorrar a los demás lo que él tuvo que sufrir.
Días pasados he recibido una carta de la Real Academia de la Historia en la que me notifican que la Comisión de Ciencias Económicas, Políticas y Sociales de la Real Academia de la Historia, constituida por sus excelencias: Da. Carmen Iglesias, D. José Angel Sánchez Asiaín, y D. Manuel Jesús González, han considerado la inclusión de la biografía de D. Pascual Camilo Payá Lloret en la obra: Diccionario Biográfico Español de Personajes Ilustres. Carta que entregué a nuestra Alcaldesa para que quede en el Archivo Municipal y para que las autoridades municipales actúen como crean conveniente ya que como Personaje Ilustre de España nacido en Ibi, sólo tienen a mi abuelo Pascual.
Y para terminar quiero hacer saber que la cadena de Televisión Valenciana Punt Dos en un programa que van a iniciar llamado “Pioners”, dedicarán una sesión al abuelo Pascual. En cuanto sepa el día en que va a emitirse lo notificaré por este mismo medio.
La crisis y la industria juguetera
LA CRISIS Y LA INDUSTRIA JUGUETERA.
Por Raimundo Payá Moltó
Correspondencia: raimundopaya@telefonica.net
Me refiero a la crisis de 1929 crak económico que según los economistas, es comparable a la que padecemos en la actualidad porque se produce un periodo de crisis económica en nuestro país, resultado de las influencias de la economía mundial.
Los años treinta fueron años de grandes tensiones sociales. También en Ibi. Hubo enfrentamientos entre obreros y patronos y numerosas huelgas que desembocaron en nuestra Guerra Civil de 1936.
Aunque esta crisis afectó prácticamente a toda la industria española no llegó a la industria juguetera ibense.
Leyendo el catálogo publicado en 1997 con ocasión de la Exposición Antológica del Juguete Español y el Ferrocarril encuentro este párrafo: “Payá salió airosa en este sector a causa de las mejoras técnicas, de la buena calidad de sus productos, por la diversificación de la gama de modelos y por la capacidad creativa de Raimundo Payá. Estas circunstancias unidas a los avances de los procesos de estampación litográfica, dieron lugar a la fabricación de los más bellos juguetes de hojalata”.
Descendiendo a detalles es en 1930 cuando Payá empieza a producir como novedad, trenes eléctricos con el ancho de vía de galga 0. continuando su gama iniciada en los años veinte con los trenes a resorte. Produce la primera máquina de tren eléctrico de España en 1931 y además una gran diversidad de accesorios tales como túneles, vías, señalizaciones, estaciones, desvíos, etc.
Esta fue la época dorada del juguete de Ibi que llegó hasta 1936.
No sólo fue la gama de trenes sino también de coches. En 1930 Payá fabrica el magnífico coche de carreras Bugatti que fue la versión desarrollada de 1928. Su versión económica fue muy popular, al ser de precio más barato. También lanzó en 1930 el bólido Gran Flecha, inspirado en el Silver Bullet que ganó, a finales de los años veinte, el récord de velocidad en el Lago Salado de Estados Unidos. Es casi igual que el Flecha de Plata de Rico quien fabricó, con la misma estructura, cuatro modelos.
También pertenece a esta época el autobólido con dirección y claxon. Es un coche más completo porque las ruedas fueron de mayor tamaño, litografiadas, con tapacubos y radios.
En 1932 fabricó coches de hojalata litografiada a resorte en varios colores, según el modelo, el conductor y acompañante eran troquelados y las litografías eran en rojo y amarillo, azul y rojo y amarillo y azul.
Picó también en 1930 fabrica un interesante coche de carreras en color crema. Es uno de los pocos bólidos que llevan el conductor a la izquierda y con gafas sobre el casco.
Rico fabricó un pequeño coche de carreras. Es uno de los numerosos juguetes llamados “penny toys” juguetes que se vendían a real. Sin cuerda, para que fuera más barato y estuviera al alcance de todos los bolsillos.
Todos estos juguetes tan singulares y otros muchos de diferentes firmas ibenses y de la misma época, se pueden ver en el Museo Valenciano del Juguete de Ibi.
Bien es verdad que haciendo comparaciones entre ambas crisis económicas quizás habría que decir que Ibi en aquellas décadas fue la China actual pero el éxito que obtuvo la industria de nuestro pueblo se debió a que pudo superar la crisis gracias a que aplicó estos cuatro principios: mejoras técnicas, buena calidad, diversificación de la gama de modelos y gran capacidad creativa. Las industrias que hoy apliquen estos cuatro principios quizás logren también superar la crisis actual.
Por Raimundo Payá Moltó
Correspondencia: raimundopaya@telefonica.net
Me refiero a la crisis de 1929 crak económico que según los economistas, es comparable a la que padecemos en la actualidad porque se produce un periodo de crisis económica en nuestro país, resultado de las influencias de la economía mundial.
Los años treinta fueron años de grandes tensiones sociales. También en Ibi. Hubo enfrentamientos entre obreros y patronos y numerosas huelgas que desembocaron en nuestra Guerra Civil de 1936.
Aunque esta crisis afectó prácticamente a toda la industria española no llegó a la industria juguetera ibense.
Leyendo el catálogo publicado en 1997 con ocasión de la Exposición Antológica del Juguete Español y el Ferrocarril encuentro este párrafo: “Payá salió airosa en este sector a causa de las mejoras técnicas, de la buena calidad de sus productos, por la diversificación de la gama de modelos y por la capacidad creativa de Raimundo Payá. Estas circunstancias unidas a los avances de los procesos de estampación litográfica, dieron lugar a la fabricación de los más bellos juguetes de hojalata”.
Descendiendo a detalles es en 1930 cuando Payá empieza a producir como novedad, trenes eléctricos con el ancho de vía de galga 0. continuando su gama iniciada en los años veinte con los trenes a resorte. Produce la primera máquina de tren eléctrico de España en 1931 y además una gran diversidad de accesorios tales como túneles, vías, señalizaciones, estaciones, desvíos, etc.
Esta fue la época dorada del juguete de Ibi que llegó hasta 1936.
No sólo fue la gama de trenes sino también de coches. En 1930 Payá fabrica el magnífico coche de carreras Bugatti que fue la versión desarrollada de 1928. Su versión económica fue muy popular, al ser de precio más barato. También lanzó en 1930 el bólido Gran Flecha, inspirado en el Silver Bullet que ganó, a finales de los años veinte, el récord de velocidad en el Lago Salado de Estados Unidos. Es casi igual que el Flecha de Plata de Rico quien fabricó, con la misma estructura, cuatro modelos.
También pertenece a esta época el autobólido con dirección y claxon. Es un coche más completo porque las ruedas fueron de mayor tamaño, litografiadas, con tapacubos y radios.
En 1932 fabricó coches de hojalata litografiada a resorte en varios colores, según el modelo, el conductor y acompañante eran troquelados y las litografías eran en rojo y amarillo, azul y rojo y amarillo y azul.
Picó también en 1930 fabrica un interesante coche de carreras en color crema. Es uno de los pocos bólidos que llevan el conductor a la izquierda y con gafas sobre el casco.
Rico fabricó un pequeño coche de carreras. Es uno de los numerosos juguetes llamados “penny toys” juguetes que se vendían a real. Sin cuerda, para que fuera más barato y estuviera al alcance de todos los bolsillos.
Todos estos juguetes tan singulares y otros muchos de diferentes firmas ibenses y de la misma época, se pueden ver en el Museo Valenciano del Juguete de Ibi.
Bien es verdad que haciendo comparaciones entre ambas crisis económicas quizás habría que decir que Ibi en aquellas décadas fue la China actual pero el éxito que obtuvo la industria de nuestro pueblo se debió a que pudo superar la crisis gracias a que aplicó estos cuatro principios: mejoras técnicas, buena calidad, diversificación de la gama de modelos y gran capacidad creativa. Las industrias que hoy apliquen estos cuatro principios quizás logren también superar la crisis actual.
miércoles, 21 de octubre de 2009
JUGUETES DE PLAYA
Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
Cuando hablo de juguetes de playa me refiero a los juguetes que se usaban para jugar en la arena y con el agua del mar, aunque también se utilizaban en parques y en general al aire libre.
Las vacaciones, hoy en día, son un derecho laboral pero anteriormente eran un lujo que solo se permitían las familias acomodadas.
Recuerdo hacia los años cuarenta del pasado siglo, cuando fui con mis padres a la Playa de Levante de Benidorm. En toda esa inmensa playa solo habitábamos tres familias. Nosotros, el abuelo del actual torero de Valencia, Barrera, y unos señores de Madrid. Qué diferente de la aglomeración de nuestros días.
Todo esto viene a colación porque, como fácilmente puede deducirse, el mercado de los juguetes de playa era muy escaso. En estos momentos los juguetes de playa son un capítulo importante y el cambio no ha venido solamente por la cantidad de niños y niñas que los utilizan sino porque ya no son de hojalata litografiada con mango de madera sino de puro plástico.
Mi padre, cómo no, nos trajo los cartones de juguetes de playa compuestos de pala corta y larga, rastrillo, moldes para hacer estrellas de mar, peces y conchas. Llenándolas de arena húmeda, alisándolas con las palas y desmoldándolas, nos pasábamos horas. El cubito, era una mochila con el fin de transportarlo con mayor comodidad en las mañanas de vacaciones junto al mar. Las tardes las dedicábamos a pescar en el puerto porque a la playa en aquel tiempo sólo se iba por las mañanas.
Recuerdo que trajo la sencilla canoa que se empezó a fabricar en 1935 pero, por supuesto, sin el resorte mecánico de cuerda que lo convertía en fuera borda. Eso estaba destinado a superficies de agua más tranquilas no estaban hechos para las olas del mar. Tenía una longitud de 36 cms. y sus colores eran amarillo, verde y rojo.
También trajo la motora referencia 919, igualmente sin resorte, de hojalata serigrafiada en rojo, azul, blanco y negro. Tenía 18 cms de eslora. El conductor era una figura de chapa mientras que el salvavidas y las piernas del conductor tan solo estaban dibujadas sobre la cubierta.
La canoa Pof-Pof era muy divertida por el sonido que emitía pero no servía para la playa. Solo podíamos verla evolucionar en un buen barreño o en la bañera de casa.
Payá en su primer catálogo de juguetes a todo color, solamente tiene las referencias 431 y 432 que son dos cubos. El mayor de 85x85 mm. Y el pequeño de 60x60. Ambos de chapa litografiada. Sin embargo en la tarifa de precios de 1937 de las Industrias Payá y Rico socializadas U:G.T. Ibi únicamente aparece la referencia 432, al precio de 2,50 pts la docena.
Aprovecho la ocasión para hacer el siguiente comentario sobre el famoso primer catálogo de Payá. Estudiosos y coleccionistas de juguetes lo datan en 1923. La verdad es que no sé con que fundamento realizan esta aseveración porque en su portada se puede leer: Payá Hermanos S.A. Bien es verdad que era costumbre denominarlos Payá Hermanos desde los inicios aunque se tenía como marca La Sin Rival y ya el 15 de Diciembre de 1912 los tres hermanos Pascual, Emilio y Vicente hacen su escritura como Compañía Regular Colectiva como Payá Hermanos. Sin embargo hasta el 2 de julio de 1924 no realizaron la escritura como Payá Hermanos S.A. En consecuencia podríamos pensar que el catálogo no sería anterior a esa fecha.
Payá hasta después de la guerra civil en los años cuarenta, realmente no fabricó juguetes de playa. Entre otras cosas porque en Vigo la firma Rei tenía la chapa litografiada a pié de fábrica. La chapa litografiada abundaba por aquellos lares gracias a la industria conservera gallega. En consecuencia vendían estos artículos a muy bajo precio. Era difícil competir con ellos.
Juguetes Hispania de Barcelona que fabricaban artesanalmente juguetes de hojalata unida con soldadura y pintada, tiene catalogadas panoplias con utensilios para jugar en la playa. Barcelona estaba junto al mar pero Payá y Rico, que también hizo cubitos, estaban en la montaña. Cubrir los treinta y seis kilómetros que separan Ibi de la costa alicantina suponía una aventura y varias horas de viaje.
No obstante los cubitos tenían otra utilidad. Servían también para guardar los estropajos y el jabón y era habitual verlos junto a los fregaderos de muchas casas. Creo que este uso contribuyó a que fuera el objeto más fabricado.
Los coleccionistas de los juguetes de playa de hojalata litrografíada, tienen, en general piezas impecables, nuevas. Seguramente las habrán adquirido en jugueterías antiguas como me contaba uno de ellos. Cuando iban a cerrar alguna juguetería antigua se pasaban a ver que tenían guardado y así se hicieron con cubos, palas o rastrillos porque los que se utilizaban en la playa se perdían, se oxidaban o estropeaban con el tute que le dábamos todos los críos.
Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
Cuando hablo de juguetes de playa me refiero a los juguetes que se usaban para jugar en la arena y con el agua del mar, aunque también se utilizaban en parques y en general al aire libre.
Las vacaciones, hoy en día, son un derecho laboral pero anteriormente eran un lujo que solo se permitían las familias acomodadas.
Recuerdo hacia los años cuarenta del pasado siglo, cuando fui con mis padres a la Playa de Levante de Benidorm. En toda esa inmensa playa solo habitábamos tres familias. Nosotros, el abuelo del actual torero de Valencia, Barrera, y unos señores de Madrid. Qué diferente de la aglomeración de nuestros días.
Todo esto viene a colación porque, como fácilmente puede deducirse, el mercado de los juguetes de playa era muy escaso. En estos momentos los juguetes de playa son un capítulo importante y el cambio no ha venido solamente por la cantidad de niños y niñas que los utilizan sino porque ya no son de hojalata litografiada con mango de madera sino de puro plástico.
Mi padre, cómo no, nos trajo los cartones de juguetes de playa compuestos de pala corta y larga, rastrillo, moldes para hacer estrellas de mar, peces y conchas. Llenándolas de arena húmeda, alisándolas con las palas y desmoldándolas, nos pasábamos horas. El cubito, era una mochila con el fin de transportarlo con mayor comodidad en las mañanas de vacaciones junto al mar. Las tardes las dedicábamos a pescar en el puerto porque a la playa en aquel tiempo sólo se iba por las mañanas.
Recuerdo que trajo la sencilla canoa que se empezó a fabricar en 1935 pero, por supuesto, sin el resorte mecánico de cuerda que lo convertía en fuera borda. Eso estaba destinado a superficies de agua más tranquilas no estaban hechos para las olas del mar. Tenía una longitud de 36 cms. y sus colores eran amarillo, verde y rojo.
También trajo la motora referencia 919, igualmente sin resorte, de hojalata serigrafiada en rojo, azul, blanco y negro. Tenía 18 cms de eslora. El conductor era una figura de chapa mientras que el salvavidas y las piernas del conductor tan solo estaban dibujadas sobre la cubierta.
La canoa Pof-Pof era muy divertida por el sonido que emitía pero no servía para la playa. Solo podíamos verla evolucionar en un buen barreño o en la bañera de casa.
Payá en su primer catálogo de juguetes a todo color, solamente tiene las referencias 431 y 432 que son dos cubos. El mayor de 85x85 mm. Y el pequeño de 60x60. Ambos de chapa litografiada. Sin embargo en la tarifa de precios de 1937 de las Industrias Payá y Rico socializadas U:G.T. Ibi únicamente aparece la referencia 432, al precio de 2,50 pts la docena.
Aprovecho la ocasión para hacer el siguiente comentario sobre el famoso primer catálogo de Payá. Estudiosos y coleccionistas de juguetes lo datan en 1923. La verdad es que no sé con que fundamento realizan esta aseveración porque en su portada se puede leer: Payá Hermanos S.A. Bien es verdad que era costumbre denominarlos Payá Hermanos desde los inicios aunque se tenía como marca La Sin Rival y ya el 15 de Diciembre de 1912 los tres hermanos Pascual, Emilio y Vicente hacen su escritura como Compañía Regular Colectiva como Payá Hermanos. Sin embargo hasta el 2 de julio de 1924 no realizaron la escritura como Payá Hermanos S.A. En consecuencia podríamos pensar que el catálogo no sería anterior a esa fecha.
Payá hasta después de la guerra civil en los años cuarenta, realmente no fabricó juguetes de playa. Entre otras cosas porque en Vigo la firma Rei tenía la chapa litografiada a pié de fábrica. La chapa litografiada abundaba por aquellos lares gracias a la industria conservera gallega. En consecuencia vendían estos artículos a muy bajo precio. Era difícil competir con ellos.
Juguetes Hispania de Barcelona que fabricaban artesanalmente juguetes de hojalata unida con soldadura y pintada, tiene catalogadas panoplias con utensilios para jugar en la playa. Barcelona estaba junto al mar pero Payá y Rico, que también hizo cubitos, estaban en la montaña. Cubrir los treinta y seis kilómetros que separan Ibi de la costa alicantina suponía una aventura y varias horas de viaje.
No obstante los cubitos tenían otra utilidad. Servían también para guardar los estropajos y el jabón y era habitual verlos junto a los fregaderos de muchas casas. Creo que este uso contribuyó a que fuera el objeto más fabricado.
Los coleccionistas de los juguetes de playa de hojalata litrografíada, tienen, en general piezas impecables, nuevas. Seguramente las habrán adquirido en jugueterías antiguas como me contaba uno de ellos. Cuando iban a cerrar alguna juguetería antigua se pasaban a ver que tenían guardado y así se hicieron con cubos, palas o rastrillos porque los que se utilizaban en la playa se perdían, se oxidaban o estropeaban con el tute que le dábamos todos los críos.
CIEN AÑOS DE LA EXPOSICIÓN REGIONAL VALENCIANA
Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
El primero de mayo de 1909 se inauguró este gran acontecimiento que se prolongó a lo largo de todo el año. Fué organizado por el Ateneo Mercantil y marcó un antes y un después en el quehacer económico del siglo XX.
La Exposición Regional fue una muestra de la oferta comercial, industrial, cultural, turística, festiva y agroalimentaria de la Región Valenciana agrupada en los cuatro pilares sobre los que se asentó toda la exhibición: Infraestructuras, Cultura, Industria y Agricultura.
Las empresas valencianas, constituyeron un motor fundamental de la exposición. Las nacientes industrias, que representaban una gran variedad de sectores productivos, participaron como expositores. La celebración de la Exposición supuso la transición de una economía basada en la agricultura a la industrialización.
Al finalizar la Exposición se entregaron a los participantes las recompensas que habían obtenido. Medallas de oro, plata y cobre o menciones honoríficas. Tomás Trenor, gran organizador de este magno evento, encargó el diseño de las medallas a Mariano Benlliure y fueron acuñadas por la Casa de la Moneda. Del diseño de los Diplomas se encargo Juan J. Zapater.
El listado de expositores se elevó a 1.377 entidades. De aquellas empresas participantes solo 23 perduran pertenecientes a los sectores textil, metalmecánico, juguete, lampistería, mueble y agroalimentación.
La Cámara de Comercio de Valencia ha homenajeado a estas 23 empresas en un acto celebrado en uno de los pocos Palacios que todavía perduran, de los que se hicieron con motivo de la Exposición haciendo entrega a los representantes de las citadas empresas de una placa conmemorativa reconociendo su trayectoria.
En la Mesa presidencial acompañando al titular de la Cámara Arturo Virosque estaban:la Alcaldesa de Valencia, el Delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana y la Consellera de Industria, Comercio e Innovación.
Rita Barberá destacó:”Un mundo empresarial que supo aprovechar la oportunidad de la Exposición Regional para dar a conocer sus productos, para introducir en sus empresas nuevas técnicas y transformarse, para iniciar un tránsito de modernización, de proyección exterior y de creación de riqueza y empleo”...”estas 23 empresas son un referente y la mejor evocación del espíritu que movió a los valencianos a poner en marcha aquella Exposición Regional”.
Por su parte Arturo Virosque calificó a las 23 empresas homenajeadas como “testigos y protagonistas de la apasionante historia del siglo transcurrido desde la Exposición Regional a la que consideró como un antes y un después para la sociedad y la economía valencianas y fue posible gracias al esfuerzo de las empresas de Alicante, Castellón y Valencia que supieron aunar intereses y esfuerzos para mostrar la extraordinaria pujanza y posibilidades de nuestra región”.
La única empresa homenajeada de la provincia de Alicante fue Payá Hermanos. Había cuatro de Castellón y diecisiete de Valencia. La mayoría eran empresas familiares. Han conservado generación tras generación los diplomas y las medallas conseguidas en la Exposición Regional, las fotografías de los stands y vitrinas que montaron sus bisabuelos así como diverso material gráfico que nos cuenta cómo fue la vida de sus propietarios.
Payá Hermanos obtuvo Diploma de Honor con medalla de Oro y fue invitada a participar en la Exposición Nacional de Buenos Aires de 1910 que se organizó para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de Argentina. Este galardón, debidamente enmarcado se conserva en el Museo Valenciano del Juguete de Ibi. La instalación que llevó Payá Hermanos consistía en una vitrina de estilo modernista que se pudo contemplar en la sala primera del piso segundo del Pabellón dedicado a la Industria. Era el número 95 de los expositores y concurrió con su marca de entonces: LA SIN RIVAL. Fábrica de juguetes metálicos. Sistema Payá. Construcción moderna por medio de engafes. Resistencia increíble.
Lleno de emoción por el recuerdo de cuanto mis antepasados hicieron por el pueblo de Ibi, tuve el honor de recoger la placa conmemorativa destinada a Payá Hermanos. Espero quede depositada en el Museo Valenciano del Juguete según deseo que expresé a la Alcaldesa de Ibi para que lo transmitiera al resto de miembros de la Fundación del Museo del Juguete Valenciano de Ibi.
También me entregaron varios ejemplares del Libro que ha editado La Cámara de Valencia titulado “Exposición Regional Valenciana”. Deposité un ejemplar en el Museo del Juguete y otro en el Archivo Municipal de Ibi. Estos libros incluyen la generación de la exposición así como otras muchas informaciones entre las que figuran una reseña histórica de cada una de las 23 empresas homenajeadas. La de Payá Hermanos está en las páginas 157, 158 y 159 y alguna de las fotografías que ilustran el reportaje son las que acompañan este artículo.
Por Raimundo Payá Moltó
raimundopaya@telefonica.net
El primero de mayo de 1909 se inauguró este gran acontecimiento que se prolongó a lo largo de todo el año. Fué organizado por el Ateneo Mercantil y marcó un antes y un después en el quehacer económico del siglo XX.
La Exposición Regional fue una muestra de la oferta comercial, industrial, cultural, turística, festiva y agroalimentaria de la Región Valenciana agrupada en los cuatro pilares sobre los que se asentó toda la exhibición: Infraestructuras, Cultura, Industria y Agricultura.
Las empresas valencianas, constituyeron un motor fundamental de la exposición. Las nacientes industrias, que representaban una gran variedad de sectores productivos, participaron como expositores. La celebración de la Exposición supuso la transición de una economía basada en la agricultura a la industrialización.
Al finalizar la Exposición se entregaron a los participantes las recompensas que habían obtenido. Medallas de oro, plata y cobre o menciones honoríficas. Tomás Trenor, gran organizador de este magno evento, encargó el diseño de las medallas a Mariano Benlliure y fueron acuñadas por la Casa de la Moneda. Del diseño de los Diplomas se encargo Juan J. Zapater.
El listado de expositores se elevó a 1.377 entidades. De aquellas empresas participantes solo 23 perduran pertenecientes a los sectores textil, metalmecánico, juguete, lampistería, mueble y agroalimentación.
La Cámara de Comercio de Valencia ha homenajeado a estas 23 empresas en un acto celebrado en uno de los pocos Palacios que todavía perduran, de los que se hicieron con motivo de la Exposición haciendo entrega a los representantes de las citadas empresas de una placa conmemorativa reconociendo su trayectoria.
En la Mesa presidencial acompañando al titular de la Cámara Arturo Virosque estaban:la Alcaldesa de Valencia, el Delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana y la Consellera de Industria, Comercio e Innovación.
Rita Barberá destacó:”Un mundo empresarial que supo aprovechar la oportunidad de la Exposición Regional para dar a conocer sus productos, para introducir en sus empresas nuevas técnicas y transformarse, para iniciar un tránsito de modernización, de proyección exterior y de creación de riqueza y empleo”...”estas 23 empresas son un referente y la mejor evocación del espíritu que movió a los valencianos a poner en marcha aquella Exposición Regional”.
Por su parte Arturo Virosque calificó a las 23 empresas homenajeadas como “testigos y protagonistas de la apasionante historia del siglo transcurrido desde la Exposición Regional a la que consideró como un antes y un después para la sociedad y la economía valencianas y fue posible gracias al esfuerzo de las empresas de Alicante, Castellón y Valencia que supieron aunar intereses y esfuerzos para mostrar la extraordinaria pujanza y posibilidades de nuestra región”.
La única empresa homenajeada de la provincia de Alicante fue Payá Hermanos. Había cuatro de Castellón y diecisiete de Valencia. La mayoría eran empresas familiares. Han conservado generación tras generación los diplomas y las medallas conseguidas en la Exposición Regional, las fotografías de los stands y vitrinas que montaron sus bisabuelos así como diverso material gráfico que nos cuenta cómo fue la vida de sus propietarios.
Payá Hermanos obtuvo Diploma de Honor con medalla de Oro y fue invitada a participar en la Exposición Nacional de Buenos Aires de 1910 que se organizó para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de Argentina. Este galardón, debidamente enmarcado se conserva en el Museo Valenciano del Juguete de Ibi. La instalación que llevó Payá Hermanos consistía en una vitrina de estilo modernista que se pudo contemplar en la sala primera del piso segundo del Pabellón dedicado a la Industria. Era el número 95 de los expositores y concurrió con su marca de entonces: LA SIN RIVAL. Fábrica de juguetes metálicos. Sistema Payá. Construcción moderna por medio de engafes. Resistencia increíble.
Lleno de emoción por el recuerdo de cuanto mis antepasados hicieron por el pueblo de Ibi, tuve el honor de recoger la placa conmemorativa destinada a Payá Hermanos. Espero quede depositada en el Museo Valenciano del Juguete según deseo que expresé a la Alcaldesa de Ibi para que lo transmitiera al resto de miembros de la Fundación del Museo del Juguete Valenciano de Ibi.
También me entregaron varios ejemplares del Libro que ha editado La Cámara de Valencia titulado “Exposición Regional Valenciana”. Deposité un ejemplar en el Museo del Juguete y otro en el Archivo Municipal de Ibi. Estos libros incluyen la generación de la exposición así como otras muchas informaciones entre las que figuran una reseña histórica de cada una de las 23 empresas homenajeadas. La de Payá Hermanos está en las páginas 157, 158 y 159 y alguna de las fotografías que ilustran el reportaje son las que acompañan este artículo.
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